El crédito al consumo en Uruguay comenzó a desacelerarse y la perspectiva es de que lo siga haciendo, creciendo al mismo ritmo que el Producto Interno Bruto (PIB), estimó ayer la economista Tamara Schandy de la consultora Deloitte, en una presentación realizada en el marco del Séptimo Congreso Nacional de Financiación de Consumo, Pagos y Recuperos que se realizó en el hotel Radisson.
En un mercado que se estima ronda los US$ 4.000 millones, donde el Banco República lidera con una participación del 48%, por delante de las empresas financieras no bancarias (31%) y los bancos privados (21%), Schandy comentó que si se miran los años cerrados a setiembre –como lo hacen las administradoras de crédito– el primer semestre de ese ejercicio “no fue malo”, tanto en bancos privados como en el BROU. Agregó que el semestre que terminó en marzo se dio un crecimiento “bastante importante”. Sin embargo, entre marzo y setiembre el BROU no creció y en los privados la expansión fue del 4%. En ese sentido, advirtió que se está frente a tasas de crecimiento “bien moderadas” a nivel de crédito bancario.
En referencia a las empresas financieras no bancarias, la economista dijo que si bien su nivel de actividad fue mejor que el de los bancos –al cerrar con tasas de crecimiento similares a las del ejercicio anterior–, se registró una “moderación” respecto a años anteriores. La rentabilidad agregada de las mismas será de más de
US$ 70 millones.
Con excepción del año 2009, cuando se registró una caída en el total de los créditos al consumo otorgados en el año (-4,6%), desde por lo menos 2006, los préstamos destinados a las familias en el total del sistema financiero han crecido por encima de la actividad económica. Así, mientras que la expansión de la economía uruguaya en el año móvil a junio de este año fue de 3,6%, el financiamiento para el consumo creció 6,5%. En tanto, en 2013 el crecimiento de ese tipo de crédito fue de 10,7%, mientras que el Producto Interno Bruto (PIB) lo hizo en un 4,4%.
“Para la industria de ustedes (por los agentes financieros), es una perspectiva parecida a la de la economía, de crecimiento pero con moderación. No es una industria que crezca por arriba del PIB y con los desafíos de este nuevo ciclo; de gestión de mora y con una economía de inflación alta”, alertó Schandy.
Mora sistémica
El gerente general de Pronto!, Álvaro Hargain, advirtió que hubo un incremento de lo que denominó “morosidad sistémica” de dos o tres puntos porcentuales. Apuntó que la misma se debe a un deterioro del “entramado de valores” de la sociedad que es ahora más proclive a no cumplir con sus obligaciones. “Uruguay sigue teniendo un entramado fuerte con respecto a sus valores, pero en 16 años puedo asegurar que se ha deteriorado enormemente y que todas las preocupacioens que tenemos los uruguayos con respecto a la educación y a las familias sin dudas se refleja en los balances y en nuestro negocio”, aseguró el ejecutivo.
Además de la mora sistémica, Hargain se mostró preocupado por la inflación y por un probable aumento del desempleo a futuro. En este sentido, Schandy advirtió que ante la desaceleración de la economía, la mora “probablemente va a ser un desafío importante para la industria”. Aunque de acuerdo a sus mediciones, todavía no muestra un aumento fuerte.
Fusiones en las firmas financieras
Consultado sobre la ley de inclusión financiera, Hargain insistió en la postura de que a las empresas financieras no bancarias les “cuesta ver el negocio”. A su juicio, los bancos y las redes de cobranzas se verán en situaciones ventajosas gracias a la norma y reconoció que no ve “ni daño ni oportunidad” para su sector. Recordó que los bancos tienen hoy 1,3 millones de cuentas de sueldo, con un total en todo el país de 1,7 millones. “Algunos dicen dos millones. Ya existe eso y a nosotros (por Pronto!) nos va bien”, subrayó. Siguiendo esta línea dijo que las fusiones entre empresas del rubro son probables. “Es obvio que se ha configurado un panorama entre BBVA, Santander, Itaú y Scotiabank que tienen a las cuatro empresas más grandes del mercado”, afirmó.