Desde hace años se discute en Uruguay sobre el concepto de productividad. Cada tanto, el tema cobra algo más de fuerza y luego de períodos puntuales pierde fuerza. Incluso se intentó que se incluyera en la discusión tripartita de los Consejos de Salarios, pero la intención quedó por el camino. Una de las dificultades es establecer los parámetros para la medición adecuada de la productividad. Otro problema es que desde el sector empresarial y el sindical se tienen diferentes miradas al respecto.
Días atrás se efectuó una nueva reunión del Consejo Superior Tripartito del sector privado, que tiene representación del Poder Ejecutivo, de empresarios y sindicatos, que tuvo como único tema de la agenda la introducción al concepto de la productividad. En paralelo hubo exposiciones de las delegaciones participantes sobre el tema.
El ministro de Trabajo, Pablo Mieres, señaló que la productividad tiene singular importancia tanto para el ámbito laboral como para el país y su crecimiento económico. Añadió que el aumento de la productividad es la clave fundamental para que el empleo y el salario puedan tener una trayectoria ascendente en la sociedad.
El subsecretario de Trabajo, Mario Arizti, expuso que habrá que trabajar en las mediciones y agregó que Uruguay cuenta con la información suficiente, aunque el problema es saber desagregarla y sintetizarla.
El director de estudios económicos de la Cámara de Industrias (CIU), Sebastián Pérez, comentó que las mediciones de productividad tienen muchos supuestos atrás y por eso son difíciles de elaborar. “No vemos ninguna viabilidad de hacer cálculos de productividad por rama de actividad”, dijo.
Pérez dedicó una parte de su exposición a las pymes. Desde su visión, si ellas no negocian estos temas pero sí lo hacen las grandes empresas, las pymes quedarán atadas a estándares de productividad que serían complicados. “Lo que van a hacer estas empresas es traccionarlos, porque en caso contrario no van a poder competir. O aumentan su nivel de productividad o desaparecen”, afirmó.
“Como sociedad lo que tenemos que buscar es un equilibrio. A nuestro juicio, en algunos momentos, esos equilibrios en Uruguay y en algunas ramas (de actividad) en particular se han roto”, aseguró.
Luego llegó el turno del presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala. El dirigente metalúrgico expuso que la productividad no es cálculo de insumo versus producto. “Nos resistimos a que la fuerza de trabajo, que es una potencialidad pero es gente, pueda ser considerada un factor productivo”, dijo.
Abdala enfatizó en que si se avanza en el concepto de productividad en el trabajo “el beneficio de este asunto tiene que ser compartido, si no, no es negocio”. Algo positivo es que podrían mejorar, aplicando el concepto de productividad –o del aumento de la capacidad productiva del trabajo, como prefirió definirla-, las condiciones de calidad y precio para los usuarios y consumidores.
También la rentabilidad empresarial, aspecto que no criticó. Añadió que en algunos casos podría implicar ganancia y en otros hasta la propia supervivencia de la empresa. “Pero la clase trabajadora es consumidora y tiene que tener un beneficio”, sostuvo.
En ese sentido volvió a reivindicar la reducción de la jornada de trabajo sin reducción de salario, una de las banderas de lucha del sindicato metalúrgico.