23 de diciembre 2018 - 5:03hs

Todo comenzó con un pedido del embajador de Uruguay en Francia, Guillermo Dighiero, al presidente de la República, Tabaré Vázquez. Dighiero le planteó que había que buscar la forma de que los uruguayos que viven en el exterior y son exitosos en sus trabajos pudieran transmitir su conocimiento y realizar recomendaciones para que el vínculo con el país en el que nacieron no se limitara solamente a algo familiar. Fue así que varios organismos del Estado se organizaron y convocaron a más de 20 empresarios, científicos y expertos en tecnologías a participar de un seminario de dos días en el que no solo hicieron propuestas sino que marcaron críticas a políticas estatales nacionales que, entienden, dificultan la posibilidad de pensar en volver o de trabajar con Uruguay desde miles de kilómetros de distancia.

El evento “Ciudadanía activa para el desarrollo” tuvo por objetivo que uruguayos radicados en el exterior plantearan líneas de trabajo comunes entre Uruguay y los países en los que están radicados, algunos desde hace más de cuatro décadas, y fue una experiencia piloto de la que participaron el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional (AUCI), el Ministerio de Industria, la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, Transforma Uruguay y Uruguay XXI. 

Durante dos días, participantes de Estados Unidos, Finlandia, Estados Unidos, Suecia, Canadá, Francia e Israel cortaron sus vacaciones en Uruguay para trabajar en equipos temáticos y elaborar propuestas que fueron presentadas al gobierno con el canciller Rodolfo Nin Novoa y el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Álvaro García, como principales referentes. 

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“Siempre tenemos ganas de ayudar, pero no sabíamos cómo ni en qué”, dijo ante las autoridades del gobierno Noelia Maceira, una ingeniería mecánica que trabaja en Israel hace dos años y ha recorrido el mundo trabajando en proyectos de energías renovables, principalmente la solar. Sin quererlo, Maceira resumió el principal problema que detectaron los grupos de trabajo en dos jornadas intensas de trabajo. En cada mesa conformada por más de una decena de personas, entre uruguayos que emigraron e integrantes de organismos del Estado, la preocupación que se repetía era que no había incentivos claros por parte del gobierno para poder dedicarse a sus áreas de especialización en el país. 

"El mundo es de ida y vuelta. Se puede estar acá y allá y hay muchas maneras de volver" - Álvaro García, director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto 

Tal es así que, a pesar de estar a más de una escala de distancia de Uruguay, hicieron propio un reclamo de científicos que trabajan en el país. Los integrantes de la diáspora reivindicaron la necesidad de que Uruguay cuente con 1% del PIB para la ciencia y la investigación. “Es muy importante conocer diferentes puntos de vista y tener formación no solamente de un solo centro de investigación. Pero también es importante la movilidad para promover la reinserción de científicos formados en el exterior”, afirmó ante la mirada de Nin Novoa Edwar Larre, médico radicado en Estados Unidos y especializado en neurociencia. 

Crear redes que conecten a  uruguayos especialistas en diferentes áreas que están por el mundo, crear polos tecnológicos en el interior que cuenten con fondos de inversión, buscar incentivos para que los uruguayos que estudian disciplinas muy específicas no tengan la necesidad de irse (ver recuadros) fueron algunas de las propuestas que salieron de este encuentro. 

El nuevo rol de la Cancillería

Todos los expertos que participaron fueron contactados directamente por los embajadores uruguayos de los países en los que residen, lo que implicó un desafío extra.
Según explicó a El Observador Andrea Vignolo, directora de AUCI, los embajadores debieron salirse un poco de su rol más diplomático y generar un vínculo directo con aquellos compatriotas que consideraban que podían hacer un aporte para su país, aunque algunos de ellos -por características propias o coyunturales- ya habían extendido redes con los uruguayos que viven en esos países. “Se les pidió una tarea que quizá no es la tradicional y ahí identificamos a aquellos trabajadores o que ya tenían un vínculo o que estaban interesados en participar. No queríamos que fuera una reunión multitudinaria”, afirmó.

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Así también lo quiso dejar claro Nin Novoa cuando, en el cierre de los dos días de trabajo, aseguró que el trabajo realizado por los embajadores en Francia, Estados Unidos, Israel, entre otros, fue una muestra  de que “la Cancillería tiene ese nuevo rol que es mirar al exterior como si fuera un departamento más”. En ese sentido, criticó que Uruguay sea el único país de América Latina que no tiene legislado el voto en el exterior, lo que generó el aplauso al unísono del auditorio. 

En línea con el planteo de Nin sobre ese nuevo rol consular, el objetivo de fondo del evento –realizado en Jacksonville y con el cierre en la Torre Ejecutiva- fue mirar a la política de retorno ya no desde la necesidad de que los uruguayos vuelvan, sino de que puedan aportar a su país desde sus lugares de residencia. “Atrás de todo esto está este concepto de que el desarrollo no es solo multidimensional sino que se da aquí y en otros lados. Más en el área del conocimiento y en la innovación”, explicó Vignolo.

"La Cancillería tiene ese nuevo rol que es mirar al exterior como si fuera un departamento más" - Rodolfo Nin Novoa, ministro de Relaciones Exteriores 

Esa primera experiencia de trabajo de vinculación con la diáspora comenzó con una crítica por parte del ideólogo Dighiero, quien pidió “más profesionalismo” para una próxima experiencia ya que los participantes debieron pagarse sus viáticos. “No hemos encontrado la forma de explotar nuestra relación con la diáspora”, afirmó en la apertura del evento, el martes 18. 

En tanto, el director General para Asuntos Consulares y Vinculación de la Cancillería, Jorge Muiño, destacó  que “las bases de la política exterior tienen como capítulo especial el vínculo con los compatriotas que se encuentran residiendo en el exterior”. “Este vínculo está referido al trabajo continuo para atender las propuestas y demandas que realizan desde el exterior. Esto implica fortalecer y profesionalizar los servicios consulares por un lado y el desarrollo de actividades concretas con uruguayos destacados para que hagan un aporte al país”, dijo. 

A su vez, manifestó que Uruguay debe pensar más allá de las fronteras territoriales. “Pertenecer a un país no significa estar viviendo en un territorio. Es fundamental fortalecer el vínculo. El objetivo principal es pensar el Uruguay del futuro todos juntos. Construir propuestas que lleven a Uruguay a enfrentarse mucho mejor a un mundo cambiante”, agregó.
Un planteo similar realizó el director de la OPP, para quien es necesario pensar al mundo como “de ida y vuelta” y “volver” al país de origen no implica necesariamente radicarse nuevamente en Uruguay. 

Para García, en vísperas de un año electoral, “es importante que los partidos políticos comprometan una posición” sobre la vinculación con la diáspora. 
El gobierno considera que el trabajo realizado por los especialistas radicados en el exterior en este encuentro marcó una hoja de ruta para el futuro. “Es un camino que no tiene marcha atrás”, dijo Vignolo. 

Para los participantes fue un primer paso hacia la generación de un mayor vínculo con el país en el que nacieron y en el que muchos se formaron. Pero entienden que  la cooperación solo será viable en la medida que se quiten trabas estatales y se creen fondos que conviertan a una idea en algo tangible y viable.

Las propuestas 
Movilidad de ida y vuelta 
Los uruguayos radicados en el exterior proponen que se estimule el entrenamiento de investigadores uruguayos en el extranjero con movilidad bilateral, es decir que puedan trabajar tanto en los países a los que decidieron emigrar como en Uruguay. Para eso creen que se deben crear incentivos de retorno que faciliten la reinserción. 
Fondo concursable 
También proponen que se cree un fondo presupuestal concursable para el financiamiento de salarios, compra de materiales, entre otros usos, para investigadores con poca y mucha experiencia. 
Vínculo con los que no vuelven 
Los uruguayos que emigraron pretenden que el gobierno asegure a a aquellos que no tienen pensado retornar una forma de vincularse con Uruguay. 
Contratación de uruguayos 
Para las empresas que se instalan en el país, proponen que se promueva la inclusión de una cláusula en los contratos que obligue a los empresarios a contratar mano de obra uruguaya, más allá de la extranjera que también se contrate. 
Trabajo virtual 
Los uruguayos radicados en el exterior buscan vincularse con sus coterráneos a través de la creación de institutos temáticos virtuales. Uno de los objetivos es que los trabajos que realizan en el exterior se puedan replicar en Uruguay, adaptándolo a la realidad del país. 
Startups para Uruguay 
El grupo dedicado a la biomedicina propone que en cinco años se hayan desarrollado 30 startups que generen empleo para 150 investigadores. A su vez, buscan que esas startups produzcan, en diez años, ganancias cinco veces mayor a lo invertido.
Inversión de riesgo 
Quienes se dedican en el exterior a las áreas de tecnologías de la información y la comunicación proponen crear un fondo público/privado de inversión de riesgo, que cuente con aportes de la diáspora. A su vez proponen crear un “ecosistema de startups” con polos tecnológicos en el interior del país. 
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