La estatua de la Virgen María que está a la entrada de Quebracho parece imitar el tipo de aparente calma que tienen ahora sus habitantes. Al ardiente sol del mediodía solo se escuchan las chicharras y algún camión que pasa a lo lejos. A los pies de la estatua, hay una maceta con unas flores de colores fuertes, pero, si se pone atención, se descubre que son artificiales. Y se observa con más detenimiento aún, detrás de la colorida maceta hay otras dos, con tierra reseca y las plantas totalmente muertas.
Quebracho intenta volver a la normalidad tras el drama
En el pueblo sanducero se vive una aparente calma aunque los vecinos no pueden dejar de hablar de las tres muertes que los golpearon en pocos días