Nacional > homicidio en medio de un asalto

Quién era Nicolás Pereira, el joven minuano asesinado en un comercio en Pocitos

Su hermano lo recuerda como un hombre cercano a su familia, con claros objetivos y metas trazadas

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01 de mayo de 2018 a las 11:48

Este domingo por la tarde, caía una lluvia intensa en la ciudad de Minas. José Pereira (27) sacó su celular y comenzó a sacar fotos de la tormenta para mostrárselas a su hermano en Montevideo. En la capital, y en ese momento, ya no llovía desde hacía varias horas, le respondió por WhatsApp Nicolás Pereira. Esa fue la última vez que hablaron. Unas horas después, Nicolás intentaría detener una rapiña en el minimercado en donde trabajaba, y el asaltante no perdonó su valentía: le dio tres balazos, dos de ellos mortales.

El cuerpo de Oscar Nicolás Pereira Telechea, de 22 años, llega a Minas este mediodía para ser velado y enterrado. Sus familiares no terminan de asimilar la tragedia. "Estamos esperando que pasen los minutos y que esto se resuelva lo más rápido posible", cuenta José Pereira, que, en diálogo con El Observador, describió lo evidente: "Estamos todos iguales, descolocados, no podemos creer lo que pasó".

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Nicolás Pereira partió de Minas hace tres años, luego de graduarse en el Grupo de Artillería N° 4 del Ejército Nacional. Siempre fue muy maduro y con propósitos definidos, recuerda su hermano. Su meta era continuar progresando. Y lo fue haciendo: realizó un curso de informática y administración, y hacía otro de gastronomía. En palabras suyas, que Nicolás repetía a todos, su objetivo era "poner un negocio allá", en Montevideo.

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Mientras tanto, Nicolás viajaba "para todos lados" –llegó a conocer Río de Janeiro–, pero también visitaba a su familia siempre que tenía oportunidad. "Llevaba a todo el mundo a pasear", repite José, cuando busca los aspectos que mejor describían a su hermano. "Alquilaba un auto y se venía para acá todo el tiempo". Tenía también una relación cercana con sus sobrinos, los más chicos de la familia, a quienes llevaba regalos cuando los visitaba.

Pero todo se vino abajo con una llamada telefónica en la madrugada del lunes. "Me llamó un amigo de él, pero luego un seguro que tenía contratado. Porque con 22 años tenía la cabecita bien colocada", dice orgulloso, y agrega que ese seguro "cubrió todos los traslados".

Lo que sigue para la familia, como siempre, es incierto. A José le preocupa su madre, que perdió a su esposo el año pasado, pero también la condena que determinará la Justicia si capturan al asesino. "Es una persona que no tiene ningún derecho en la vida, que le sacó la vida a mi hermano...", dice. La impotencia le gana las palabras.

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