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17 de diciembre 2023 - 5:03hs

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que para cumplir con el abandono de los combustibles fósiles, las inversiones mundiales en energías limpias deben alcanzar la fabulosa cifra de US$ 4,5 billones anuales para 2030.

Ese monto representa un fuerte aumento un fuerte aumento respecto a los US$ 1,8 billones de este año.

 La pregunta que surge luego de los acuerdos de la reciente cumbre climática de Dubai (COP28) es de dónde saldrán los fondos para evitar que el planeta se siga recalentando, tornando imposible la vida humana.

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El director de la AIE, Fatih Birol, hizo un llamado a los países para que establezcan "políticas concretas" y no simplemente declarativas para cumplir con los acuerdos.

El "espectacular" crecimiento de tecnologías como la eólica y la solar, así como de los vehículos eléctricos, ha permitido a la AIE estimar que la demanda mundial de combustibles fósiles alcanzará su punto máximo esta década.

No obstante, los productores de combustibles fósiles, que restaron importancia a los sombríos pronósticos sobre el calentamiento global, planean seguir explotando el petróleo, el gas y el carbón desoyendo las advertencias de los científicos.

Según los analistas, el acuerdo de Dubái presenta además lagunas, como por ejemplo centrar todo en los combustibles fósiles como fuente de energía dejando fuera productos contaminantes como los plásticos y los fertilizantes-, o aludir al gas como "combustible de transición".

El compromiso

El acuerdo fue alcanzado tras un forcejeo diplomático entre países con intereses enfrentados durante una cumbre del clima en los Emiratos Árabes Unidos.

La síntesis, expresada en un documento final consensuado por los 220 participantes del encuentro abre una módica esperanza de que los acuerdos de parís en 2015 ganen impulso.

El texto pide "efectuar una transición de los combustibles fósiles (...) de una manera justa, ordenada y equitativa", después de tres décadas sin nombrar al principal impulsor de la contaminación, culpable del calentamiento global.

Los observadores afirman que se trata de un hito decisivo, pero también de lo mínimo necesario para reconducir el mundo hacia una senda más segura.

El mayor reto será transformar la promesa de la COP28 de Dubái en una reducción mundial de las emisiones de carbono para limitar el calentamiento a 1,5 ºC respecto a los niveles preindustriales, según lo establecido en el Acuerdo de París de 2015.

La primera acción es "triplicar la capacidad energética renovable" y "duplicar la eficiencia energética media" de aquí a 2030, lo que requerirá una gran inversión, especialmente en los países en desarrollo menos responsables de la crisis climática.

Un editorial del diario indonesio Jakarta Post pidió el jueves a los contaminadores más ricos del planeta -China y Estados Unidos- que aumenten la financiación. COP28, ¿dónde está el dinero?", preguntó.

El texto de Dubái reconoció que los países en desarrollo, muy endeudados, necesitan billones de dólares para cumplir sus objetivos climáticos esta década.

Según la presidenta del Grupo de los Países Menos Adelantados y enviada climática de Senegal, Madeleine Diouf Sarr, este texto "no da una respuesta creíble a este desafío".

Falta de concreción

Con 1,2 ºC de calentamiento, los científicos afirman que el cambio climático es uno de los principales causantes del calor y de los fenómenos meteorológicos extremos de este año, el más caluroso en término globales de que se tenga registro.

Antes de la COP28, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) situó al planeta en una trayectoria de calentamiento de entre 2,5 °C y 2,9 °C para 2100.

La decisión de Dubái no cambia el hecho de que el mundo no va por buen camino, afirmó su directora, Inger Andersen, pidiendo un mayor apoyo financiero a los países pobres para la transición energética.

Según analistas especializados, la falta de concreción sobre financiación en el texto de la COP28 sienta las bases para que este tema domine las conversaciones de la COP29, que se celebrará el año que viene en Azerbaiyán.

Además, aumenta la presión para que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional lleven a cabo profundas reformas centradas en el clima.

Nicholas Stern, del Instituto de Investigación Grantham de la London School of Economics, afirmó que los países deberían responder a la decisión de la COP28 con "un enorme aumento de la inversión" en energías limpias y crecimiento ecológico.

 

(Con información de agencias)

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