Disculpá, es para comer”, le dijo el asaltante encapuchado a Fabián, uno de los encargados del Ponte Vecchio. Empuñaba un revólver 357 Magnum, según Eduardo Alcaín, aficionado a las armas y dueño del restaurante. Un segundo delincuente, también encapuchado, apuntaba a un niño de cinco años mientras robaba a sus padres, relató Fabián a El Observador. “Quedate quieto o te quemo”, le decía el tercero a un mozo.
Rapiñaron cuatro bares en cinco días en Pocitos y Punta Carretas
Para la Policía aún no se puede hablar de banda aunque hay coincidencias