Pese a que la mayoría de los analistas privados descartan que la inflación pueda ingresar este año en el rango meta de entre 3% y 7% trazado por las autoridades, el equipo económico se mantiene apegado al compromiso electoral de llevar la inflación al 5% –el centro del rango objetivos– en los primeros 18 meses de la administración Vázquez. “Vamos a trabajar, vamos a hacer lo posible para llegar a ese número. Tenemos el compromiso y la orientación de trabajar para que la inflación converja al centro del rango meta”, dijo ayer el viceministro de Economía y Finanzas, Pablo Ferreri, en entrevista con El Observador TV.
Si bien la inflación se aceleró en abril y volvió a traspasar la barrera del 8% –de 7,55% interanual a marzo a 8,23% en la última medición–, el jerarca sostuvo: “Esperamos continuar trabajando para que se retome la senda descendente y poder ir convergiendo en el mediano plazo al rango meta”.
Para eso, señaló que la clave estará en “alinear” las distintas políticas, donde las cuentas públicas jugarán un rol fundamental. “La prudencia fiscal ayuda en esta línea. Tenemos que tener todas las políticas alineadas: la política cambiaria, la política fiscal, la política de ingresos”, señaló. Sin embargo, para los analistas privados, la vocación del gobierno por tender a una inflación en el centro del rango meta no es tan clara, en función de los énfasis recientes de la política económica y los desafíos a los cuales se enfrenta el país.
El miércoles, el economista y socio de la consultora CPA Ferrere, Gabriel Oddone, dijo que entre los múltiples dilemas que tiene el gobierno “va a priorizar (la reducción de) el déficit fiscal”.
Respecto a la inflación, señaló que el “compromiso creíble” de las autoridades con el ritmo de evolución de los precios no viene dado por el rango explícito de entre 3% y 7%, sino por la barrera del 10%. Mientras que la inflación no amenace con traspasar el umbral de los dos dígitos, el ojo de la política económica va a estar en otro lado. En particular, en reducir el déficit fiscal y mejorar la competitividad.
“Las autoridad no van a evitar que el tipo de cambio siga depreciándose, pero no necesariamente con la intensidad que lo vino haciendo en los últimos meses”, dijo Oddone. Por eso su proyección para el cierre del año es de un dólar aproximadamente a $ 28, compatible con una inflación de 8,8%.
Por su parte, en entrevista con El Observador TV, el martes el economista y socio de Deloitte, Pablo Rosselli, se mostró escéptico ante la posibilidad de que el gobierno logre cumplir su compromiso de llegar a una inflación de 5%. “Está bien que el gobierno ratifique un objetivo de inflación, como el que tiene el país, de 3% a 7%, pero hay un problema de credibilidad”, porque hace más de cuatro años que ese objetivo no se cumple.
“A nuestro juicio, es muy difícil lograr que la inflación baje a niveles de 5% en un horizonte tan corto como 18 meses”, sostuvo. En primer lugar, por la propia “inercia inflacionaria”, que dificult a un cambio significativo en el ritmo de aumento de los precios. Además, porque la política fiscal y salarial no han acompañado la contracción de la política monetaria. En el último año, a las presiones domésticas acompaña ahora una tendencia al alza del tipo de cambio, lo que dificulta aún más el objetivo inflacionario.
Resolvieron suba de 5% en el precio de la carne
Los frigoríficos incrementaron en promedio 5% el precio de la media res que expenden a los carniceros, aumento que comenzó a trasladarse a los consumidores a partir de ayer. El presidente de la Unión de Vendedores de Carnes (UVC), Heber Falero, dijo a El Observador que el nuevo precio ya se consideró en las compras realizadas por los carniceros ayer y que ya hoy casi la totalidad de los comercios abonaron el nuevo valor a sus proveedores. El directivo comentó que “se viene un invierno complicado”, descontando que habrá más aumentos en el precio de la carne vacuna. Incluso la sequía podría acentuar las subas.