La ganadería ha experimentado en la última década cambios notorios: cambió y mucho. La década se inicia con un escenario que mostraba incrementos de precios ganaderos a tasas de 15% anuales en dólares, lo que habilitó el desarrollo de estrategias empresariales muy dependientes de esta dinámica. Desde el 2011 a la fecha hemos tenido una estabilidad de precios ganaderos que han requerido revisar esta estrategia, ya no ganamos en la “cuenta patrimonial” por lo que los negocios se deben estructurar sobre la base de la productividad. Históricamente la tensión entre las diferentes fases de la cadena ha sido una constante, por lo que han abundado análisis sobre cómo transfieren los precios los diferentes eslabones de la cadena.
Relaciones peligrosas
Columna de análisis en El Observador Agropecuario