24 de febrero de 2014 9:30 hs

Ricky Martin llegó a Uruguay a desempolvar varios de sus más viejos éxitos y a reafirmar otros más recientes. Fue en Punta del Este, donde el artista dejó en claro –desde el escenario construido en el estacionamiento del Conrad Resort & Casino– que le estaba cantando a toda Latinoamérica.

Este show fue la previa de otro que realizará hoy frente a un público mucho más masivo. En el festival de Viña del Mar lo esperan, nada más ni nada menos, 14 mil personas que llenarán por completo la Quinta Vergara. En el Conrad lo vieron 4.000, pero esa concurrencia fue una pequeña muestra de la población del continente. Desde el escenario Martin saludó a las banderas de Uruguay, Brasil, Argentina, Colombia, Venezuela, Puerto Rico y Estados Unidos. Afirmó que su música tiene la intención de “romper fronteras y unir pueblos” y al despedirse pidió “ante todo mucha paz”.

Es por eso que Punta del Este, el balneario más popular del país a nivel internacional, fue el lugar ideal para cumplir con estos objetivos. El público llegó de diferentes lugares pero todos fueron reunidos por Ricky Martin, su voz y su baile, por supuesto.

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Pasada la hora 22.20, luego de una introducción musical pregrabada, el cantante subió al escenario junto a 10 músicos y ocho bailarines, todos vistiendo en un impecable blanco para interpretar su más reciente corte, Come with me. Le siguió Shake your bon-bon que, como varias de sus canciones más viejas, fue modernizada.

Desde el comienzo hasta el final, Martin hizo gala de su impecable voz que no se perturbó en lo más mínimo durante las coreografías que realizó en cada tema. Más allá de una pantalla que mostraba visuales temáticos, la puesta en escena para los términos actuales fue bastante simple. Sin embargo, fue efectiva para hacer destacar a quien tenía que lucirse. De hecho Martin tuvo una docena de vestuarios. Algunos sutiles como cambiarse la camisa o un saco a modificar totalmente el look tras una sola canción.

Esto en algunos momentos fue problemático: algunas canciones –y en especial La copa de la vida– comenzaron mientras el cantante todavía estaba en backstage e incluso tuvo que cantar estando fuera de escena. Este tipo de desperfectos si bien es entendible –es el primer show luego de nueve shows en Australia en octubre del año pasado–, sucedieron demasiadas veces como para ser perdonado.

Sin embargo, no se trató del mismo show que realizó en Oceanía: el setlist apenas fue alterado y en lugar de sus baladas con las que logró conquistar el mercado angloparlante, apostó a los hits que se ganaron los corazones de quienes lo estaban viendo desde las gradas, las zonas VIP y las generales.

Con Vuelve, Martin pidió al público que lo acompañara en una de sus canciones favoritas. Pero las más coreadas fueron otras, con la intención de “viajar en el tiempo” unió una tríada de temas que según afirmó, marcaron su carrera: El amor de mi vida, Fuego contra fuego y Te extraño, te olvido y te amo.

Luego de hora y media de recorrer sus hits y hacer mover –suspirar y gritar– a los fanáticos, Martin se hizo desear con más bises. Luego de un explosivo final con La copa de la vida y un regreso al escenario con Tu recuerdo, el cantante prometió volver el año próximo “si Dios quiere”. En 2014 le espera un Mundial para volver a cosechar otro gran hit y un nuevo disco, así que las fans, no solo latinas sino de todo el mundo, tendrán que esperar. l





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