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Ruiz y Leal, un vínculo de confianza que llevó a Larrañaga a cesar al jefe de Montevideo

Ruiz y el exdirector de Convivencia y Seguridad Ciudadana tuvieron conversaciones telefónicas sobre seguridad, y una reunión en la que el sociólogo compartió información sobre desalojos de viviendas

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27 de octubre de 2020 a las 05:04

Sin que Erode Ruiz pudiera imaginarlo, la cadena de acciones que lo llevó al cese de su cargo como jefe de Policía de Montevideo comenzó el viernes 16 de octubre, por la mañana. Aquella madrugada había sido asesinado, en el complejo de Los Palomares de Casavalle, un delincuente conocido de la zona, quien había amenazado de muerte a Gustavo Leal, en marzo de 2019. Por la mañana, Ruiz llamó al exdirector de Convivencia y Seguridad Ciudadana de la gestión de Eduardo Bonomi para ponerlo al tanto de una noticia que lo afectaba directamente.

Leal le agradeció el gesto, conversaron sobre otras amenazas que ha recibido el exjerarca, y quedaron en reunirse a "tomar un café" para hablar sobre diversos temas de seguridad que están en conocimiento del exjerarca del Interior, ya que recibe con frecuencia información sobre delitos y el accionar de bandas criminales en distintos barrios. Ruiz volvió a llamar a Leal, el jueves siguiente, para tomar un café, y le dijo que lo visitara en la Jefatura, lo que ocurrió al día siguiente, aunque en lugar de café cada uno llevó su mate, contaron a El Observador allegados a los protagonistas del encuentro. 

La reunión, de la que informó radio Sarandí y en la que según las fuentes de El Observador se “compartió un análisis” del accionar de la delincuencia en Montevideo, duró casi tres horas. Comenzó a las 10.45 y terminó 13.30. El tema central fueron los desalojos a viviendas que volvieron a registrarse, a principios de setiembre, en el complejo habitacional del Plan Juntos del barrio 19 de Abril. Leal conocía detalles del caso y de la banda que está detrás de esas usurpaciones por su rol en la cartera y por algunas de las víctimas que lo habían contactado.

Acordaron entonces hacer público el encuentro para transmitir el mensaje de "no alimentar la grieta", y que mantendrían, de allí en más, un "teléfono rojo" sobre ese tema, pese a que ya tenían un diálogo fluido por la experiencia de haber trabajado juntos (Ruiz fue jefe de Canelones primero, y de Maldonado después) durante cerca de ocho años.

Pero a Larrañaga no le cayó bien esa reunión, y menos que él no fuera consultado antes de realizarla. Así se lo hizo saber este lunes a la tarde, y Ruiz le contestó que no podía avisarle con anticipación todas las reuniones que mantiene a diario, contaron a El Observador fuentes políticas. Larrañaga le recriminó, además, que no trabajara en equipo con Santiago González, quien es el actual director de Convivencia y Seguridad Ciudadana, y a quien también le molestó la reunión con Leal.

En suma, lo que el ministro no toleró fue que Ruiz tuviera, sin su autorización, diálogo directo con quien "en definitiva iba a ser ministro del Interior" si el frenteamplista, Daniel Martínez, ganaba las elecciones nacionales.

"Eso fue lo que minó la relación de confianza, y lo que llevó a esta situación", indicaron fuentes ministeriales.

Sobre las 21 de este lunes, mientras se retiraba en su auto de la secretaría de Estado, Larrañaga se limitó a decir a los periodistas que lo esperaban que en el Ministerio del Interior que "hay que cumplir con políticas coordinadas".

Conocimiento de la capital

Fuentes del círculo de Ruiz señalaron a El Observador que el jerarca solicitó el asesoramiento de Leal porque "conocía mejor Montevideo". Antes de ser jefe de Colonia, Lavalleja, Canelones y Maldonado, Ruiz comenzó como policía en la capital –fue comisario de seccional, y encargado del operativo del hospital Filtro, en 1994–, pero entendía que ya hacía muchos años de aquella experiencia y que la ciudad había cambiado por completo.

Asumió en marzo como uno de los jerarcas de mayor confianza de Larrañaga –fue uno de los primeros nombres de jerarcas policiales que trascendieron en febrero–, pero no supo tener un buen vínculo con González, sobre quien Larrañaga tiene absoluta confianza.

Según supo El Observador, a Ruiz le molestaron algunas de las declaraciones que hizo el actual director de Convivencia a medios de prensa en los últimos días, y cuando Larrañaga le preguntó este lunes por qué no acudía en su ayuda, Ruiz le dijo que no confiaba en él.

En cambio, prefería "el contacto directo sobre informaciones delicadas" que mantiene Leal con algunos vecinos de barrios de contexto crítico, señalaron.

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