4 de julio de 2023 5:03 hs

Por Analía Pereira
Enviada a Rivera

Cruzar una calle y en un solo paso cambiar de país sin mostrar pasaporte ni cédula de identidad, “¡qué fuerte!”, dice un joven español al que, en su primera vez en Rivera, le cuesta creer que eso sea posible. Las líneas fronterizas entre Brasil y Uruguay en ese departamento son difíciles de divisar sin guiarse por carteles o los mojones con el nombre de cada país, en un lugar en el que la vida se vive en lógica de binacionalidad.

No hay marcas dibujadas en las calles que definan el fin de un país y el inicio de otro, pero hay otras cosas para darse cuenta de en qué territorio se está. Además del idioma, los precios también marcan su disparidad.

Mientras en la ciudad de Rivera el litro de nafta cuesta $ 70,81, en territorio brasileño baja a $ 56,61 pagando en efectivo. Aunque, para competir contra esa situación, en Rivera se puede obtener un descuento del 24% del Impuesto Específico Interno (Imesi) abonando con tarjeta y el valor queda en $ 53,81.

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Lo mismo pasa con otros precios, y no solo se benefician los uruguayos, para los brasileños comprar en los free shops es muy bueno en este momento por la volatilidad cambiaria, y el hecho de que el real está alto respecto al dólar. “El brasileño está viniendo porque (Uruguay) está un poquito más barato, pero no está a los niveles 2010-2011”, destacó a Café & Negocios Santiago Estévez, coordinador regional del Ministerio de Turismo para la zona norte.

Analía Pereira Mojón que marca la frontera dentro del campo de Bodega Cerro Chapeau.

Gastar en el free shop

El turismo de compras está muy desarrollado en ese departamento y los principales clientes son los brasileños de clase media y media alta provenientes de Río Grande del Sur.

Tanto es el desarrollo de ese rubro, que un sábado a las siete de la mañana –horario y día en el que normalmente comercios montevideanos estarían cerrados– los free shops están abiertos al público, y hay quienes hacen filas para esperar a entrar rápidamente. Los bolsos grandes y las cajas para guardar las compras son protagonistas en las veredas de Rivera.

Analía Pereira Free shop en Rivera un sábado a la mañana.

Binacionalidad, “una forma de vida”

Sumado al turismo de compras los visitantes brasileños buscan a Rivera como destino por la calidad de sus productos gastronómicos, destacó Estévez. “Es un combo, compras, turismo gastronómico y enológico”, indicó.

En restaurantes fronterizos se unen platos nacionales como el asado, el cordero o el dulce de zapallo cabutiá con propuestas brasileñas como los brigadeiros o la ambrosía –dulce de leche brasileño–. Pero en el seno de un espacio binacional también se ofrecen productos típicos de una vida entre dos países, como el Rivelí, una torta que une el nombre de las dos ciudades: Rivera y Livramento.

Analía Pereira Dulce de zapallo cabutiá, arroz con leche y ambrosía en Solar Don Pedro, restaurante ubicado en la frontera.

La binacionalidad “es una forma de vida”, comentó Estévez. “Este choque cultural de dos países forma el patrimonio inmaterial que tenemos los fronterizos”, destacó.

Además de las compras y la gastronomía, las otras dos patas del turismo binacional son la aventura y la minería, con propuestas que se pueden encontrar al interior de Rivera, por ejemplo en Minas de Corrales y en el Valle del Lunarejo. Esas iniciativas rurales son las que están en mayor peligro frente a destinos argentinos, porque los clientes principales son los uruguayos, quienes hoy se ven muy atraídos por la diferencia cambiara de ese país, explicó.

Para fomentar el turismo binacional, empresarios, emprendedores y operadores turísticos de Rivera y Santana del Livramento crearon la iniciativa Destino Binacional, y el pasado fin de semana se reunieron con actores del sector público para dar a conocer el valor agregado de los destinos y lo bueno de conocer lugares compartidos por Uruguay y Brasil sin la necesidad de pasar por trámites migratorios cada vez que se cruza la calle.

Fabrizzio Conti, presidente de la Mesa Destino Rivera, aseguró que Destino Binacional es una herramienta muy valiosa que da oportunidades económicas a diferentes actores de forma directa e indirecta.

Autoridades y operadores vinculados a Destino Binacional se reunieron en Rivera.

Campo, vinos y oro

En los destinos rurales hay mucha incidencia del turismo interno, algo que se potenció principalmente después de la pandemia, ya que ante el cierre de fronteras muchos uruguayos salieron a conocer el país.

Si bien se apunta a este público, algunos destinos reciben turistas de otros países como por ejemplo europeos, comentaron operadores a Café & Negocios, y en el campo la binacionalidad también se ve. Por ejemplo, uno de los destinos turísticos es la bodega Cerro Chapeau, en la que se planta vid en tierras uruguayas y se cata vinos en territorio brasileño, todo sin salir del mismo campo.

Analía Pereira La bodega Cerro Chapeau es binacional.

Además de catar vinos, otras opciones para vacacionar en el campo riverense, entre caminitos de tierra colorada son: buscar oro con un garimperio, cruzar un arroyo en un camión 4x4, recorrer una mina de donde años atrás se extrajo oro, visitar el Valle del Lunarejo o la Cascada del Indio, en la que se puede divisar la cara de un indio formada por rocas.

Esas actividades pueden hacerse con un costo de entre $ 750 y  $ 1.150.

Propuesta de recorrida en camión 4x4 de Posada del Lunarejo.

El desarrollo turístico le ha dado a los pueblos y a las zonas rurales riverenses un avance, resaltó Estévez.

“Los pequeños operadores y empresas han visto en este sector de la economía una oportunidad y eso es muy importante, porque se logra el objetivo del desarrollo, se genera empleo y oportunidades en lugares de los que hace 15 años la gente buscaba irse a los grandes centros urbanos”, remarcó.

Analía Pereira Cascada del Indio, en Rivera.

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