22 de octubre 2021 - 5:00hs

"La de ayer fue una tarde redonda", comentó el expresidente Julio María Sanguinetti ni bien recibió a El Observador este jueves en su casa de Punta Carretas. Temprano había estado en una subasta en la que logró adquirir algunos objetos que habían sido propiedad de El Día. Entre ellos, un retrato de José Batlle y Ordóñez. Y de tarde ganó Peñarol. Aunque, confiesa, en los primeros 20 minutos del partido se asustó. "Estaban distraídos", comenta. Luego, celebró que Walter Gargano lograra ordenar al equipo. "Somos más garganodependientes de lo que parece. Lo mismo le pasa a Nacional con Bergessio", valoró.

"Son dos cuadritos", lamentó el exmandatario sobre los principales equipos del fútbol uruguayo, antes de ingresar a un diálogo que abordó desde el desafío del próximo referéndum sobre una ley que entiende básica para el gobierno hasta sus impresiones sobre la salida del ministro de Turismo Germán Cardoso, designado por su sector político.

Llamó la atención verlo en Bavastro ayer...

Sí. Se remataban un conjunto de objetos interesantes, que pertenecieron al diario El Día y que cuando se había vendido el edificio quedaron allí. Fotos, placas conmemorativas y un cuadro excelente, de (Luis) Queirolo Repetto, de 2,20 metros por 1,70, fantástico, que había sido regalado por el Comercio de Montevideo a don Pepe (Batlle y Ordóñez) el 1 de marzo de 1903 cuando asume, lo que tiene su encanto adicional. 

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Los personajes históricos dependen de quién les instala el ícono. Así como Artigas es el que pintó (Juan Manuel) Blanes, el fotógrafo (Juan) Caruso le quitó a don Pepe la juventud y el verano: viejo y de sobretodo, no hay otro Batlle (se ríe). En cambio este es un Batlle mucho más joven. Lo compramos para la Casa del Partido Colorado. 

¿Cuánto costó ese cuadro? 

Costó US$ 3.000. Tiene un marco espectacular. El valor intrínseco del marco sería mucho mayor. Lo que ocurre es que tampoco es para nadie que no sea una institución.

¿Lo asumió como un costo personal o fue el partido? 

Fue por una contribución personal de un correligionario. Me dio mucha alegría, porque mucha gente llamó para ofrecer, cuando se supo que se iba a rematar ese cuadro. Uno de ellos dijo: "No juntes nada, yo me hago cargo". Yo también compré unas cuantas cosas para donar al partido. 

Tuvo que mantener allí una puja con el exdiputado Fernando Amado, que también estaba interesado.

Sí, pujó un poco. Está en su derecho. 

Él también reivindica su condición de batllista, pero desde otras filas políticas.

Sí. Sí. 

¿Qué hay de Batllismo hoy en el Partido Colorado y qué representa el Batllismo en el siglo XXI? 

El Batllismo es una cosmovisión ideológica que se instala en el Partido Colorado, un partido liberal fundado por Rivera, ratificado y enriquecido durante el gobierno de la Defensa, dándole al partido una concepción social que se añadió a esa visión liberal y universalista que venía del caudillo fundador. 

El Batllismo impregnó la vida del país, y al Estado que hoy existe, tanto para defenderlo como para cuestionarlo, se lo llama "el Estado Batllista". Es una suerte de lo que en Europa se llama Estado socialdemocrático. Por eso, a veces, cuando se califica ideológicamente a los gobiernos, no se parte de esa base. 

Uruguay tiene un Estado socialdemocrático desde principios del siglo XX. Esa fue la construcción del Batllismo. La puede administrar un socialista moderado como (Tabaré) Vázquez o un liberal y líder de una coalición como (Luis) Lacalle Pou. Pero el Estado es ese. Están administrando un Estado batllista. 

¿Hay margen allí para los cambios? Uno no se imagina a Lacalle Pou como un batllista.

Lo importante es que en la coalición hemos convergido. Más liberal o más socialista, el presidente uruguayo tiene que administrar un Estado democrático y liberal de economía mixta. Es un hecho. No dudo de que en el Partido Nacional hay gente que todavía reivindica su ley de Empresas Públicas, o la privatización de Antel. Pero hoy no está planteado. 

¿Se descarta hoy disminuir el peso del Estado? 

En la visión del Estado hay tres actitudes. Una, a la derecha, que es la que todavía dice que las empresas del Estado deberían ser todas privadas. En la otra punta, un Frente Amplio que asume el Estado batllista en estado de congelamiento: no se puede tocar ni cambiar nada. Y nosotros tenemos una posición distinta: defendemos las empresas del Estado, pero no los monopolios originales. 

La competencia se ha demostrado eficaz y saludable para el ciudadano y la economía, y beneficiosa para los propios entes. Fuimos los que abrimos la competencia en la telefonía celular, "orillando las leyes" durante nuestra primera Presidencia. Fue lo mejor para Antel: la obligó a competir, a ser eficiente. No tengo la menor duda que, si tuviera el monopolio, no estaría dando el servicio que da hoy. 

Entonces, de las tres posibles actitudes,  la intermedia es la que hoy predomina en la coalición. No se está planteando ninguna privatización. Sí algunas reformas. 

¿Cuál es el rol del Partido Colorado en la coalición? 

Es muy claro. Lo primero, servir a la idea republicana: el gobierno de la soberanía popular, no el gobierno corporativo que se desarrolló peligrosamente con el Frente Amplio en áreas como la educación. Quienes gobiernen no tienen que ser las corporaciones, sino la ciudadanía. 

Lo segundo es la actitud de servicio al Estado, que es nuestro ADN. Por eso nunca hemos sido buenos opositores. Y tercero, servir a nuestro mundo de ideas. Por eso dimos una batalla en la Rendición de Cuentas por el desarrollo de los Centros CAIF. Una institución social nacida en nuestra primera Presidencia, que se demostró más eficaz que la mayoría de las políticas que desarrolló el Ministerio de Desarrollo Social en los últimos años. 

"Cada reforma educativa en Uruguay se transforma en una guerra. Yo soy un sobreviviente de varias de esas guerras. Tuvimos una oposición que llegó hasta el sabotaje. Hoy la LUC cambia eso"

El Batllismo está también en los planteos que se están haciendo en la reforma educativa, tratando de extender la reforma que iniciamos en nuestra segunda Presidencia. Esto impregna nuestra concepción del Batllismo y son las cosas ante las que estamos alerta, tratando de defender como idea. 

Camilo dos Santos Sanguinetti, en su casa.

¿Alerta porque ve que en la coalición hay gente que quiere ir por otro lado? 

Hay matices, naturalmente. Pero la coalición funciona sobre esa base. Tenemos diferencias, algunas muy fuertes, como en el caso de la ley Forestal. Cabildo Abierto tiene una idea y nosotros otra, referida a uno de los programas de transformación económica que ha tenido el país en mucho tiempo. Seguimos creyendo que no se debe tocar la ley, porque la garantía de la estabilidad es clave para que el país siga recogiendo inversiones en este terreno. 

Hay diferencias, pero también hay concordancias, como en la ley de Urgente Consideración (LUC). Es un elemento fundamental, un programa que tiene aspectos muy relevantes. Por ejemplo en la educación, reivindica justamente la gobernanza por parte de aquellos que representan la elección que hizo la ciudadanía, no a las corporaciones gremiales. Antes, se demostró que los consejos de rama actuaban como subordinados a los delegados gremiales. Había una diferencia de peso específico que les dio a esas corporaciones una exagerada preeminencia. 

Ellos, además, está demostrado, no actuaron con corrección: abusaron de sus licencias gremiales. Pero, sobre todo, sosteniendo una posición conservadora. Lo que más me preocupa es esa actitud reaccionaria de no aceptar cambios. El mundo cambió, cambió el concepto de riqueza, de producción. Estamos en una sociedad de conocimiento, una sociedad digital, pero quieren seguir con una enseñanza analógica. Como si siguiéramos con un teléfono antiguo. 

Cada reforma educativa en Uruguay se transforma en una guerra. Yo soy un sobreviviente de varias de esas guerras. Tuvimos una oposición que llegó hasta el sabotaje. Hoy la LUC cambia eso. 

¿Para usted la base de la defensa de la LUC está en la educación? 

Y en la seguridad. Son las normas, en todo caso, de mayor repercusión. 

¿Es válido como defensa de la ley advertir, como usted lo ha hecho, sobre la "vuelta de Bonomi y de Fenapes"? 

A veces hay que simplificar las cosas para que se entiendan. Yo dije que el planteo de seguridad era una suerte de opción entre las políticas de (Jorge) Larrañaga y las de (Eduardo) Bonomi. Sigo creyendo que es así. Revindicamos las políticas de Larrañaga porque lo de Bonomi simplemente fracasó. Los datos objetivos están a la vista. 

Sabemos que ese problema no se resolverá en dos días. En nuestro país hay un sector demasiado grande que vive del delito. Lo que debemos hacer es, en dos años, cuando estemos entrando ya en el año electoral, pasar raya y ver si el narcotráfico tiene la misma relevancia que tenía cuando empezó este gobierno, o si el número de homicidios y rapiñas se detuvo o siguió escalando. Me parece que ese es el gran balance que habrá que hacer. 

Yo no discuto cada numerito que sale un mes u otro. No esperar un milagro, porque no existe. Sí ver con perspectiva si logramos rescatar al país de un narcotráfico que nos había puesto en el mapa universal, y detener esta escalada delictiva. 

Recientemente usted trazó un paralelismo entre el referéndum por la LUC y el plebiscito de 1980. ¿Cómo se pueden comparar? 

Es como lo siente cada uno. Lo siento así en la medida en que la ratificación de la LUC será una ratificación de la coalición. Y eso es muy relevante. Lo siento como una divisoria de aguas. Porque, en el fondo, lo que se termina objetando es la capacidad de gobernar a quien ganó la elección. En la LUC no hay ninguna idea que no se haya manejado antes. Es el programa de gobierno que llevó adelante la coalición. Lo que está en cuestión es eso. 

"A veces hay que simplificar las cosas para que se entiendan. Yo dije que el planteo de seguridad era una suerte de opción entre las políticas de (Jorge) Larrañaga y las de (Eduardo) Bonomi. Sigo creyendo que es así. Revindicamos las políticas de Larrañaga porque lo de Bonomi simplemente fracasó"

¿Un resultado adverso para el oficialismo podría poner en duda a la coalición? 

Un resultado adverso pone en duda la capacidad de gobernar. Claramente, le frena en su ejercicio del gobierno.

Si uno mira con un mínimo de objetividad, la LUC viene funcionando hace más de un año, y las catástrofes que se anunciaban de que los "gatillos fáciles" iban a "salir a matar en todas las esquinas" no se han producido ni mucho menos. Si uno ve las características de la campaña opositora, más se ratifica en los valores positivos de la LUC. Porque tienen o sienten la necesidad de mentir. 

Hacer todo un capítulo diciendo que "se va a desalojar a la gente" de cualquier manera, cuando se sabe que es mentira, porque lo que hace es agregar un derecho más para ayudar a aquellos que ni siquiera pueden acceder a una garantía, para que mientan de ese modo es porque realmente no hay buenas razones para esa actitud. 

Lo mismo cuando hablan de que "van a desmantelar al Estado". La única cosa que se desmantela, y por suerte, es el mundo corporativo en la educación. 

Hace dos meses en este mismo lugar usted, junto a Germán Cardoso, anunciaba su cese en el Ministerio de Turismo. ¿Cómo evalúa este proceso y las derivaciones que ha tenido? 

Fue una lástima, una pena lo que ocurrió entre un ministro con un jerarca también nombrado por el partido. Lo hemos mirado todo con tristeza. A partir de allí, por un lado hay una comisión investigadora, y por el otro lado una denuncia penal que hizo el Frente Amplio. Por lo cual, me parece que la comisión investigadora no tendrá un rol real, ya que si alguien piensa que existe algo más para investigar, terminará llevándolo a la Justicia. 

Hasta hoy, le diría que sigo manteniendo la misma confianza en que no hubo situaciones delictivas. Pudo haber incorrecciones administrativas, puede haberlas, pero también hay... cómo diré... muchas informaciones contradictorias. En fin. Será verá cuál es el resultado. 

¿La salida de Cardoso la termina imponiendo usted? 

Renunció él para evitarle al gobierno toda esta situación que se planteó. Tan simple como eso. 

Usted señalaba a la comisión investigadora. Allí están saliendo a la luz hechos que, por lo menos, demuestran hechos poco claros. 

Ese es un concepto que maneja usted. También están ocultándose cosas muy relevantes. Por ejemplo, que el exdirector de Turismo, el denunciante (Martín Pérez Banchero), firmó la autorización de esa publicidad que tanto se ha discutido. 

¿Usted se refiere a la empresa Kirma? 

Sí. Ahí la dejamos. Estamos a la expectativa de lo que ocurra. 

¿Le adjudica responsabilidad a Pérez Banchero en este tema? 

No voy a entrar en esa polémica. No lo deseo hacer y no corresponde. Además, no veo que hasta el día de hoy hayan salido cosas que no se supieran. 

¿Usted conocía la situación de tirantez entre Cardoso y Pérez Banchero? 

Conocía, sí, Lo supe. 

Pérez Banchero dijo que en el Partido Colorado "sabían desde hace meses" las irregularidades que denunció sobre Cardoso.

Nunca lo hizo. Notoriamente, nunca lo hizo. 

¿Sigue teniendo confianza en Germán Cardoso? ¿Considera acertado haberlo designado en Turismo? 

Acabo de decir lo que dije, no tengo que repetirlo cuatro veces. Lo repito: no hay ninguna sospecha de delito. 

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