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Sanguinetti y Manini

Opinión

Sanguinetti y Manini, unidos de mala manera

El dos veces presidente y el militar retirado coincidieron en cuestionar a la Justicia por el procesamiento de un exjefe castrense

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05 de agosto de 2022 a las 15:12

Muy pocas cosas unen al dos veces presidente colorado Julio María Sanguinetti y al líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, pese a su circunstancial pertenencia a la coalición de partidos que nos gobierna. Al experimentado dirigente colorado y al militar recién llegado a la actividad política los separa bastante más que el amor por los libros y la pintura de uno, y la música castrense que sedujo al otro.

Sanguinetti es un batllista liberal y agnóstico, y Manini es un nacionalista, conservador y católico. La opinión que tienen uno del otro tampoco es la mejor y, cada vez que puede, el exmandatario acusa al senador de tener actitudes irresponsables dentro de la coalición de gobierno, realizando reclamos que tienen visos de chantajem, con un mero objetivo electoral.

Sin embargo, en los últimos días, Sanguinetti y Manini coincidieron de la peor manera al cuestionar un fallo de la Justicia que terminó con el procesamiento del excomandante en jefe del Ejército, Juan Modesto Rebollo, como coautor del homicidio en 1974 de tres jóvenes pertenecientes al Movimiento de Liberación Nacional (MLN).

Desde  Cabildo Abierto, siempre proclive a defender militares para atender a una parte importante de su electorado, se habló de una supuesta “escalada contra el personal” castrense.

En esa clave, el senador Guillermo Domenech propuso una nueva ley de amnistía para evitar que otros militares marchen a prisión y, de paso, reclamó al Partido Nacional que se expida rápidamente sobre la propuesta cabildante para permitir la prisión domiciliaria de los mayores de 65, iniciativa que, en realidad, tiene el nombre y el apellido de casi todos los represores encarcelados en Domingo Arena.

Manini también se expidió sobre el encarcelamiento de Rebollo. “Una vez más se comprueba lo que todos sabemos y muchos no se animan a denunciar. Esto no es Justicia, es venganza", afirmó. 

En defensa de camaradas, Cabildo Abierto insiste en lanzar dudas sobre una Justicia que, en un estado de derecho, necesita de la confianza de los ciudadanos para no caer en el descrédito en el que, en buena parte, ha caído la clase política.

El viernes 29 desde el semanario digital Correo de los Viernes, Sanguinetti, se refirió al procesamiento de Rebollo y dijo que existe una "doble moral" sobre los crímenes cometidos en dictadura y en el período previo al golpe. "Para unos (los tupamaros) la amnistía, para los otros la prisión", dijo el líder colorado sin mencionar que buena parte de los líderes del MLN estuvieron más de 10 años presos.

"El Poder Judicial, al que todos particularmente respetamos, viene incurriendo en excesos de algunos jueces en diversos ámbitos", escribió Sanguinetti coincidiendo con Cabildo Abierto sobre el accionar de la Justicia en este caso y en otros vinculados a delitos sobre la dictadura. 

Sanguinetti dijo que en el enfrentamiento que terminó con la muerte de Diana Maidanic, Laura Raggio y Silvia Reyes también murió "el jefe del grupo militar actuante, capitán Juan Gutiérrez" y resultó herido "el entonces teniente Rebollo".

Sin embargo, en esta nota del periodista Leonardo Haberkorn, que estudió muy bien el caso, parece quedar claro que el militar que murió como resultado del episodio tenía en realidad heridas de "ametralladora" (o de un arma similar) y no de revólver, que era el arma que portaban las muchachas, según las imágenes que registró la Policía Técnica. 

La autopsia histórica que se confió al Departamento de Medicina Legal de la Facultad de Medicina coincidió con aquella anotación y la escena del hecho, con los cadáveres de las jóvenes amontonados en un rincón, se parece mucho a una ejecución. En defensa de Rebollo, Sanguinetti dijo que fue ascendido a general por él mismo durante su primera presidencia, e insistió acerca de que se está condenando a militares que “ayudaron a la reconstrucción democrática”.

Poniendo el ojo en Rebollo, Sanguinetti defendió indirectamente su estrategia del “cambio en paz” que significó la transición de la dictadura a “toda la democracia” –Sanguinetti dixit- lo que incluyó una ley de caducidad que amnistió a los represores y a los dirigentes del MLN, calmó la interna militar y posibilitó en 1989 elecciones sin proscripciones y en un clima de concordia social. Pero lo que en aquel entonces podía resultar necesario, treinta años después luce escaso.

Nadie está obligado a respaldar los fallos de la Justicia si no está de acuerdo con ellos. Pero en asuntos tan delicados, y en los que las pruebas se inclinan en contra del acusado, convendría un prudente silencio. Silencio que Sanguinetti y Manini prefirieron romper para confluir en una innecesaria coincidencia.

 

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