Mundo > Desempleo y corrupción

Tras cuatro días de protestas, las muertes suben a 44 en Irak

El ayatolá Ali Sistani advirtió que "aunque las protestas cedan por un tiempo, reaparecerán y serán aún más fuertes"

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04 de octubre de 2019 a las 15:15

Irak volvió a vivir una jornada de protestas sangrienta el viernes, con miles de manifestantes en las principales ciudades del país reclamando reformas económicas y el fin de la corrupción, un movimiento cuya represión ha causado 44 muertos en cuatro días.

Los enfrentamientos entre las fuerzas antidisturbios y los manifestantes se intensificaron y la principal autoridad chiita del país tomó partido por los participantes en las marchas.

La policía acusó a grupos de "francotiradores no identificados" de disparar en las protestas en la capital. Dos civiles y dos miembros de las fuerzas de seguridad murieron a causa de esos disparos, según el comunicado oficial.

Pese al bloqueo de internet, los iraquíes volvieron el viernes a echarse a la calle, especialmente en Bagdad, en la plaza Tahrir.

En un barrio residencial cercano a la plaza Tahrir, la mayoría de los comercios y de las gasolineras cerraron. Los clientes se abalanzaban sobre los pocos abiertos, cuyos precios se triplicaron debido al cierre de las carreteras que van a Bagdad.

Al caer la noche, los tiroteos eran incesantes, comprobaron los periodistas de la AFP. Varias personas cayeron heridas de bala, sobre todo en el vientre y la cabeza.

Prueba de fuego

El movimiento, inédito por su carácter espontáneo en un país donde las movilizaciones suelen ser partidistas u obedecen a razones tribales o religiosas, es una prueba para el gobierno de Adel Abdel Mahdi, que está en marcha desde hace apenas un año y que pidió paciencia..

Las protestas, que comenzaron el martes, se intensificaron desde que el jueves por la noche el jefe del Gobierno pidió tiempo para que mejoren las condiciones de vida de los 40 millones de habitantes del país, que no hace ni dos años que dejó atrás casi cuatro décadas de guerra y escasez crónica de electricidad y agua potable. 

Los manifestantes están hartos de unos servicios públicos insuficientes, del paro, que afecta a uno de cada cuatro jóvenes y, sobre todo, de la corrupción, que en los últimos 16 años consumió una cantidad equivalente a cuatro veces el presupuesto del Estado. 

"El gobierno debe cambiar su manera de afrontar los problemas del país", criticó el ayatolá Ali Sistani, máxima autoridad de los chiitas iraquíes, en un sermón leído por uno de sus asistentes en la mezquita de Kerbala, al sur de Bagdad.

El Ejecutivo "debe mejorar los servicios públicos, suministrar empleos a los que no los tienen, evitar el clientelismo en el sector público y terminar con la corrupción", agregó.

El ayatolá también denunció los "ataques inaceptables [...] contra manifestantes pacíficos y también contra policías".

El ayatolá Sistani, que consideró que las reformas eran "obligatorias", criticó al primer ministro y al presidente pero, sobre todo, responsabilizó a los diputados del mal funcionamiento del Estado.

"Aunque las protestas cedan por un tiempo, reaparecerán y serán aún más fuertes y más multitudinarias", advirtió.

Samer, un manifestante de 29 años, está decepcionado con el discurso de Sistani. "Esperaba más. (...) Con una palabra hubiera podido tumbar el gobierno". 

En 2014, con la fetua, el ayatolá movilizó a decenas de miles de combatientes contra los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI). 

"Saboteadores"

Internet está cortado desde el miércoles por la noche y un cordón de policías y militares custodia un radio de entre dos y tres kilómetros en torno a la plaza Tahrir. 

"Continuamos: o morimos o cambiamos el régimen", declaró a la AFP Sayed, un manifestante de 32 años, en Bagdad, antes del discurso del ayatolá, durante una protesta en el centro de la capital.

"Hace más de 15 años que escuchamos las mismas promesas, no hacen que la situación avance (...) y no harán que dejemos la calle", recalcó.

Las autoridades denunciaron la presencia de "saboteadores" entre los manifestantes, pero Amnistía Internacional instó a Bagdad a "ordenarle inmediatamente a las fuerzas de seguridad que dejen de utilizar una fuerza particularmente letal, excesiva" y a restablecer la conexión a internet. 

Por su parte, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, exigió una investigación "rápida" y "transparente" sobre los muertos en las manifestaciones.

El movimiento de protesta, que nació en Bagdad, alcanzó las provincias de Nayaf, Misan, Zi Qar, Wassit, Diwaniya, Babilonia y Basora, mientras que en el Kurdistán, autónomo, y en las regiones al norte y al oeste de Bagdad, principalmente sunitas y devastadas tras años de guerra contra el EI, reina la calma.

Fuente. AFP

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