¿Por qué sufrió tanto España para ganar?
Porque se buscó con precipitación lo que se necesitaba conseguir con mucha paciencia y calma. Nos tranquilizamos en el segundo tiempo y nos pusimos a hacer en ataque lo que habíamos planificado. El nivel defensivo subió más aun, estuvimos muy sólidos y muy duros. Fue entonces cuando nos quedó la sensación de que podíamos ganar, porque llegaron los triples que se resistieron y nos sacamos un poco de plomo de la espalda.
¿Qué los llevó a ese extremo?
Que tuvimos un exceso de ganas, que es más peligroso que el propio rival. El deseo de ganar rápidamente nos condujo a resolver con prisa. Buscamos las soluciones en el entretiempo.
¿En qué lugar pone el carácter del equipo en el partido ante Rusia?
En el primero. Porque hubo carácter y personalidad para tranquilizarse, para escuchar, para decir lo que no está saliendo bien. Bajo presión y tensión hay que tener mucho carácter, y lo tuvieron.
¿Es una final sí o sí con Estados Unidos?
Eso es lo que dice todo el mundo, pero hay que esperar.
Y si tuviera que jugar con Estados Unidos, ¿le pueden ganar?
Prefiero esperar el partido.
¿Por ser italiano es doble la responsabilidad que tiene? ¿Está más expuesto y se lo critica más?
A mí me hacen sentir uno más, y eso es lo que importa.
Ahora que está en la final, a aquellos que se refirieron a la especulación de España para clasificar a la final, ¿qué les dice?
Tú sabes la historia del zorro y de la uva. Cuando la uva está demasiado alta y es imposible de alcanzar, se dice que está muy madura, que el árbol estaba caído. Con las excusas no se ganan medallas. Nosotros siempre, sin excusas, ganamos medallas.