La Oficina Internacional de Educación (UNESCO-OIE) es el instituto de la UNESCO especializado en los temas de currículo, aprendizaje y asuntos conexos a escala global. En el momento actual el instituto está abocado a apoyar a países de diferentes regiones del mundo en idear, llevar a cabo, evidenciar y evaluar transformaciones curriculares y pedagógicas como uno de los sustentos claves e insoslayables de repensar la educación en su globalidad. Bajo tal premisa, se trata de promover el debate de ideas y de estrategias en torno a temas que, entendidos como transversales a los diferentes niveles, ofertas y ambientes de aprendizajes, resultan fundamentales para avanzar en visiones más integrales sobre las expectativas, necesidades y oportunidades de formación de las alumnas y de los alumnos.
Entre otros temas entendidos como fundamentales, se hace crecientemente mención a los aprendizajes sociales y emocionales ya que se entiende que las emociones y las cogniciones están inextricablemente vinculadas, y que son movilizadas conjuntamente por el alumno inmerso y respondiendo a una constelación de contextos y circunstancias específicas. No es solo cuestión que las dimensiones sociales y emocionales se consideren como factores que impactan en los aprendizajes, sino que, ante todo, conforman un todo interrelacionado e integrado con los procesos cognitivos. Por eso es común referirse a la naturaleza emotiva de las cogniciones y a la naturaleza cognitiva de las emociones (Pons, F., M. de Rosnay & F. Cuisinier, 2010).
Conjuntamente UNESCO-OIE y NISSEM – red internacional que tiene por objetivo integrar temas como educación para el desarrollo sostenible y educación para la ciudadanía global, y competencias sociales y emocionales en los materiales educativos, ver https://nissem.org/ - organizaron recientemente un webinario titulado “Fortaleciendo el aprendizaje social y emocional en modos educativos híbridos: construyendo apoyo para estudiantes, escuelas, docentes y familias” con el objetivo de argumentar y evidenciar la relevancia de los enfoques sociales y emocionales en apreciar y sostener al alumno y sus procesos de aprendizajes. La mirada es tanto desde su significación en el plano de las políticas, así como en las prácticas, y como en diferentes regiones del mundo, las respuestas frente a los desafíos de garantizar aprendizajes durante el COVID-19, han contribuido a un mejor entendimiento y cuidado del bienestar del alumno como condición sine qua non de sustanciar y lograr aprendizajes relevantes y sostenibles.
El webinario convocó a un grupo de destacados especialistas internacionales y referentes en el tema, que bajo la coordinación del Director de la Oficina Internacional de Educación (UNESCO-OIE), Yao Ydo, departieron entusiastamente sobre la relevancia de los aprendizajes sociales y emocionales en los procesos de transformación de la educación que se vienen dando a escala global como resultado de la “Cumbre sobre la Transformación de la Educación” celebrada en el marco de Naciones Unidas en setiembre del 2022 (Naciones Unidas, 2022a; 2022b; UNESCO, 2022a; 2022b).
Al inicio del webinario Ydo hizo referencia a la crisis multidimensional de los aprendizajes que afecta tanto las oportunidades, así como a los procesos y los resultados de los aprendizajes. Por un lado, esta crisis se ha acentuado por los impactos negativos del COVID-19 en el bienestar y desarrollo integral de los alumnos, así como en la continuidad y completitud de sus aprendizajes. Por otro lado, el amplio y estimulante repertorio de innovaciones que se generaron durante la pandemia para garantizar aprendizajes y que posicionaron el bienestar precisamente del alumno y de la alumna como asunto prioritario (Reimers & Opertti, 2021), sienta bases fundamentales a efectos de poder avanzar hacia visiones más integrales de los aprendizajes que permite revisitar las prioridades, los contenidos y las progresiones en los aprendizajes.
Sobre la base del conjunto de presentaciones y discusiones realizadas por destacados especialistas en el seno del webinario, hemos identificado seis visiones sobre los aprendizajes sociales y emocionales – conocido por la sigla en inglés SEL que refiere a social and emotional learning - que entendemos como complementarias. Veamos cada una de ellas.
Una primera visión sobre los aprendizajes sociales y emocionales tiene que ver, como señaló el investigador y profesor en educación comparada, Aaron Benavot (NISSEM) al inicio del webinario, con su encuadramiento y repienso en lo que define como indicadores de signos de cambios a escala global, a saber:
- la mutación de los discursos en educación que en el marco principalmente del sistema de Naciones Unidas y en particular promovidos por la UNESCO, se orientan hacia priorizar los temas en torno a visiones transformacionales que impliquen reimaginar la educación, así como la jerarquización de las temáticas atinentes a educación para el desarrollo sostenible, educación para la paz y los derechos humanos, ciudadanía global, salud y bienestar;
- la aceleración de la transformación digital que comprende, entre aspectos medulares, los modos educativos y de aprendizajes híbridos donde se integran espacios de formación presenciales y en línea, la expansión y el acceso equitativo a recursos educativos digitales, y el fortalecimiento de ambientes de aprendizaje seguros e inclusivos;
- repensar los propósitos de la educación que supone tanto garantizar calidad de los resultados de aprendizaje bajo perspectivas de formación a lo largo y ancho de la vida, así como fortalecer una visión más integral de la formación de impronta humanística y de preocupación por temáticas globales y locales como el cambio climático;
- la toma de conciencia sobre los fuertes impactos del Covid-19 con relación a la severidad de las interrupciones en los aprendizajes, la mayor atención hacia la consideración del alumno como persona, el giro hacia modalidades remotas de instrucción, la exacerbación de la crisis de aprendizajes y de las brechas de inequidad, y la voluntad de embarcarse en innovaciones más profundas e integrales en los sistemas educativos;
- los llamados a la acción que surgen de las Pre Cumbre (28-30 de junio del 2022, París; UNESCO 2022) y Cumbre sobre Transformación de la Educación (16-17 y 19 de setiembre del 2022; Naciones Unidas, 2022; Guterres, 2022), donde claramente se argumenta en torno al rol insoslayable de la educación en cimentar un mundo más justo, inclusivo, sostenible y saludable a través del abordaje, entre otros, de temas vinculados a los aprendizajes fundacionales y transformacionales, la educación verde, la transformación digital, la centralidad del rol de los jóvenes en los procesos de cambio, el empoderamiento de niñas y mujeres, el aseguramiento de la continuidad de los aprendizajes en contextos de crisis y la necesidad de una mayor dotación de recursos a la educación.
Una segunda visión se asienta en abrigar miradas sobre el aprendizaje social y emocional como un concepto paraguas que da cuenta de una amplia variedad de competencias sociales y emocionales tal cual aseveraron los investigadores Reinhard Pekrun (University of Essex & Australian Catholic University), Dave Putwain (Liverpool John Moores University) y Michael Wigelsworth (University of Manchester) durante el webinario.
Por un lado, la evidencia científica permite afirmar, según lo señalado por los investigadores, que el conjunto de las competencias sociales, emocionales y motivacionales son claves en los logros académicos, en influir en las elecciones de carrera y en las trayectorias de vida, en aspectos centrales del desarrollo de la personalidad y de la identidad individual, y en la salud física y mental. Asimismo, dichas competencias se gestan en las interfaces entre el desarrollo individual de cada alumno y sus múltiples contextos de referencia, lo cual supone que SEL se extiende mucho más allá de las fronteras de los espacios y de las ofertas de instrucción formal. Una visión societal, cultural y educativa entrelazada de SEL requiere de un amplio repertorio de estrategias pedagógicas para responder a la diversidad de perfiles y situaciones de los alumnos.
Por otro lado, uno de los mayores desafíos yace en ser sumamente cuidadosos en calibrar los efectos reales de los programas SEL habida cuenta de su heterogeneidad en términos de sus objetivos, componentes y procedimientos, así como en cuanto a la selección y adaptación de los mismos. Esto es, los programas SEL no son positivos per se, sino que requieren de estrategias a medida, finas conceptual y operativamente, fundadas en la triangulación de perspectivas, estrategias y prácticas, bien documentadas y adecuadamente explicadas a diversidad de stakeholders de dentro y fuera del sistema educativo.
Una tercera visión alude a la integración de SEL en el currículo de manera transversal y sistémica a niveles educativos, ambientes de aprendizaje y modalidades/ofertas educativas. El punto central de referencia es potenciar SEL como maneras de apoyar a educadores y alumnos/as en su visualización como personas y a través de procesos mutuamente reforzantes. Los aprendizajes sociales y emocionales se gestan y consolidan en las empatías generadas entre educadores y alumnos/as.
El profesor emérito de la Universidad de Hong Kong, Kai-ming CHENG, arguye que la preocupación por sostener a los alumnos y asegurar la continuidad de sus aprendizajes durante la pandemia planetaria, llevó a experimentos inusuales que en condiciones “normales” no hubieran acaecido. De hecho, el mundo se transformó en un laboratorio de experimentación de innovaciones que allanó el camino, entre otras cosas, a la revisión de los roles de educadores y alumnos. En tal sentido, CHENG menciona el aprendizaje autodirigido por los alumnos, así como que los educadores asuman en mayor media devenir en diseñadores de aprendizajes, como emergentes de la pandemia.
Parecería ser que uno de los desafíos fundamentales que enfrentan los sistemas educativos de cara a ampliar las oportunidades de aprendizaje, yace en considerar los aspectos sociales y emocionales en modos educativos híbridos y en apoyar mayores interacciones individuales de los educadores con los alumnos. Partiendo del supuesto que la complementariedad entre presencialidad y virtualidad es una tendencia ineluctable a presente y a futuro, la autonomía del alumno y de sus procesos de aprendizaje forma parte de un abordaje integral de SEL que no se acote en su radio de acción a la presencialidad y a los espacios formales de formación.
Una cuarta visión refiere a potenciar el desarrollo de SEL en los centros educativos sustentado en las claves de cambio y en las innovaciones disruptivas que adquirieron mayor visibilidad y fuerza durante la pandemia. CHENG menciona seis claves de cambio, a saber: (i) educación positiva que pone el foco en el compromiso y las fortalezas individuales para promover los aprendizajes; (ii) educación del carácter que implica ayudar al estudiante a identificar y regular sus pensamientos, emociones y acciones con el objetivo de preocuparse y ayudar a los otros, y contribuir al bienestar de la sociedad en su conjunto; (iii) la capacidad de identificar y de entender las propias emociones; (iv) mindfulness; (v) comprometerse con la prestación de servicios comunitarios; y (vi) el bienestar integral del alumno.
Asimismo, el profesor Maurice Muski (Namibia University of Science and Technology), argumenta en torno a la necesidad de desarrollar ambientes de aprendizaje seguros y que promuevan relaciones positivas no solo al interior de los centros educativos, sino también comprometan a las familias y a las organizaciones en apoyar el desarrollo social y emocional del alumno. Como ya se ha mencionado, los aspectos sociales y emocionales hacen al entramado entre las personas inmerso en sus contextos y circunstancias, que van más allá de intervenciones dentro de los confines de los centros educativos.
Una quinta visión hace referencia a la necesidad de repensar los roles de educadores y alumnos, y el desarrollo de sus competencias sociales y emocionales, como un todo entrelazado y con el objetivo de fortalecer las empatías intergeneracionales. La investigadora Michelle Guzmán (Inicia Educación Instituto 512, República Dominicana) asevera que primeramente se deben fortalecer las competencias sociales y emocionales en los educadores para que efectivamente puedan acompañar a los alumnos en el desarrollo de las competencias para fortalecer los aprendizajes autónomos en cualquiera de los modos educativos. A tales efectos, los educadores necesitan de herramientas específicas de uso de la información para procesar y tomar decisiones que beneficien el desarrollo integral del alumno.
En similar línea argumental, la profesora Maha Bali (American University in Cairo), enfatiza la necesidad de continuar ampliando las competencias digitales docentes ya que las nuevas tecnologías parecen ser beneficiosas para los aprendizajes. Asimismo, Bali pone en el tapete la perentoriedad de transversalizar en la formación inicial y el desarrollo profesional docente: (i) los temas de bienestar social y emocional; (ii) el diseño universal para el aprendizaje (UDL, por sus siglas en inglés) que es esencialmente una manera útil, flexible, amigable y fácil de responder con eficacia a personas con un amplio rango de preferencias y capacidades, considerando el error como fuente de aprendizaje (Trinity College Dublin, University of Dublin, 2022); y (iii) la pedagogía informada sobre el trauma que versa sobre el conjunto de enfoques de enseñanza que consideran los impactos más amplios del trauma y los potenciales senderos para la resiliencia (University of Denver, Office of Teaching and Learning, 2023).
Una sexta visión alude a la potencialidad de los modos educativos híbridos, sustentados en la apropiación de diversas tecnologías y a la luz de fortalecer un abordaje integral de SEL. Las investigadoras Aakankska Agrawal y Sreehari Ravindranath (Dream A Dream, India) realizan siete recomendaciones para reimaginar el rol de SEL en los modos híbridos, a saber: (i) foco en el aprendizaje de la persona en su conjunto; (ii) apoyar a las jóvenes para que asuman un rol activo en un mundo marcado por la volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad (conocido por la sigla en inglés VUCA); (iii) hacer que los jóvenes se apropien de los aprendizajes; (iv) abrigar un entendimiento amplio de lo que significa éxito en la vida; (v) entrelazar y comprometerse con múltiples actores; (vi) fortalecer el rol del facilitador de una educación altamente personalizada y con multiplicidad de experiencias de aprendizaje curadas; y (vii) promover el trabajo colaborativo en el marco de un ecosistema de aprendizaje.
En resumidas cuentas, los aprendizajes sociales y emocionales (SEL) son condición sine qua non de aprendizajes transformacionales, relevantes y sostenibles. Un abordaje integral de SEL, como palanca de cambio, puede sustentarse en seis visiones interconectadas y vinculantes, a saber, su encuadramiento en cambiantes contextos globales y locales sobre las prioridades en educación, abonar en una conceptualización amplia de SEL que permita abrigar un conjunto entrelazado de competencias que van de la mano, avanzar en transversalizar SEL en el sistema educativo con base en el desarrollo de alumnos y educadores como personas, potenciar claves de cambios e innovaciones disruptivas que emergieron durante la pandemia y que legitiman enfoques SEL, y posicionar SEL como un sustento clave de los modos educativos híbridos.