En tercer lugar, la combinación virtuosa de un marco nacional ministerial que orienta, codesarrolla, da seguimiento y coevalúa con un enfoque territorial que se asienta en la flexibilidad y en la integración de los espacios de educación formal, no formal e informal, para localizar la propuesta educativa y pedagógica a través del agrupamiento de escuelas primarias que funcionan bajo una conducción unitaria común y donde se promueve la colaboración entre las mismas en áreas de lograr una educación inclusiva de calidad.
En cuarto lugar, la integración con sentido de enfoques e intervenciones educativas, sociales, comunitarias y familiares en una jornada escolar extendida que combina aprendizajes fundamentales y transformacionales con la promoción del juego como eje transversal de formación y con sustento profesional, la participación de las familias en actividades planificadas dentro de la propia jornada escolar y un amplio repertorio de oportunidades de aprender en cuestiones vinculadas a los intereses de los alumnos y a la vida comunitaria a través principalmente del espacio denominado de enriquecimiento curricular.
En quinto lugar, un marcado énfasis en promover redes de espacios lúdicos y de actividades al aire libre como espacios de educación no formal – por ejemplo, bibliotecas recreativas - que se sustentan en el trabajo estable de un equipo de brincadores – tradicionalmente conocidos como playworkers - que se integra por profesionales de las áreas de animación y tiempo libre, actividad física y educación, que se orienta a garantizar el derecho de los alumnos y las comunidades a participar y brincar, y que coadyuva al desarrollo integrado de las competencias sociales, afectivas y cognitivas.
En sexto lugar, una noción amplia de educación inclusiva que implicar asumir que, en ambientes colectivos de aprendizaje que habilitan, asimismo, espacios personalizados de formación, se responde mejor a las necesidades de cada alumno y, asimismo, se potencian las empatías y los aprendizajes entre pares con diversas capacidades y desafíos en torno a los aprendizajes.
En séptimo lugar, el involucramiento de diversidad de instituciones y actores que, considerados como amigos y amigas del agrupamiento de escuelas primarias, apoyan la diversidad de actividades que se realizan a efectos de enriquecer el currículo e involucrar a las familias. Entre otras, se incluyen instituciones culturales recreativas, asociaciones deportivas, empresas, escuelas de música, instituciones de educación y formación, e institutos de lenguas.
En octavo lugar, el planteamiento de metas progresivas que aspiran a fortalecer una visión integral de la educación y de los aprendizajes, así como de la vinculación de los centros educativos con las familias y las comunidades; por ejemplo, la Municipalidad de Cascais (Portugal; Brito, 2023), que es uno de los emblemas de esta experiencia iniciado en el 2018, se propone actualmente, entre otros objetivos fundamentales, fortalecer la libertad expresiva y creativa de alumnas y alumnos en ambientes lúdicos; privilegiar el uso de los recursos deportivos, culturales, lúdicos y sociales de la comunidad; y priorizar las metodologías participativas y de organización pedagógica de talleres temáticos que se visualiza como proyecto educativo del agrupamiento de escuelas primarias.
En noveno lugar, la aportación de evidencia que la extensión de la jornada escolar, avalado por los estudios realizados por la Facultad de Motricidad Humana de la Universidad de Lisboa, contribuye, entre otras cosas, a la reducción de los conflictos y de los problemas de comportamiento, a fortalecer la autonomía y el sentido de responsabilidad de los alumnos, a una mayor utilización de los espacios exteriores y a propiciar mayores niveles de apertura de las escuelas a las comunidades (Brito, 2023).
La innovación “Escola a Tempo Inteiro” nos brinda elementos de referencia acerca de cómo visualizar la extensión de la jornada escolar en una región latinoamericana marcada fuertemente por la debilidad de los aprendizajes entendidos como fundamentales y las brechas inaceptables de inequidad social, así como su agravamiento a partir de la pandemia (Banco Mundial et al., 2022). No se trata en modo alguno de imitar modelos o de seguir recetarios sino principalmente de entender la necesidad de abrigar un enfoque integral y transformacional sobre la educación que de sentido a medidas que no se pueden reducir a más de lo mismo en más tiempo, o de adicionar espacios y actividades que no están vinculados a lo que puede entenderse como el currículo prescripto fundamental.
Un primer elemento de referencia tendría que ver sobre como la extensión de la jornada puede dejar de ser vista solamente como condición, insumo o recurso que apoya los procesos de enseñanza y de aprendizaje para devenir en un motor de transformación de las oportunidades, procesos y resultados de aprendizaje para todos los alumnos por igual. La extensión del tiempo es una manera potente y personalizada de apuntalar los aprendizajes de cada alumno, en función de sus involucramientos, ritmos, desarrollos y resultados, y, a la vez, de reforzar espacios de interacción y de aprendizajes entre pares.
Asimismo, los tiempos de instrucción se potencian en marcos curriculares y pedagógicos híbridos, esto es, donde se pueden idear múltiples combinaciones de presencialidad y virtualidad haciendo un uso complementario y expandido de las instituciones, espacios y recursos de la educación formal, formal e informal. La hibridación de las jornadas y de los tiempos de instrucción pueden contribuir a fortalecer las empatías, así como el trabajo colaborativo y solidario entre los centros educativos, las familias y las comunidades, y que contribuya a idear y testar renovadas maneras de educar, aprender y evaluar. Ciertamente las tecnologías, sin distinción entre “viejas y nuevas”, pueden contribuir a democratizar el acceso a conocimientos e información, y bajo el precepto que el derecho a la conectividad gratuita en educación es un bien común global.
Un segundo elemento alude a que la extensión de la jornada puede constituir uno de los factores desencadenantes de una nueva generación de políticas públicas en educación que articule cinco roles esenciales y complementarios, a saber: (i) la educación como política social que asume el desafío de generar nuevas condiciones que hagan posible más y mejores aprendizajes para el universo de alumnos y alumnas; (ii) la educación como política económica asentada en la excelencia de los recursos humanos para afrontar los desafíos de un mundo y planeta crecientemente disruptivos; (iii) la educación como política cultural que acerca a comunidades, ciudadanos y personas y les permite compartir valores y referencias universales sin descuidar los propios de cada contexto; (iv) la educación como política ciudadana que coadyuve a la apropiación de los derechos humanos, la democracia y la libertad como modus de vida; y (v) la educación como política comunitaria que haga realidad visiones de la educación como formación a lo largo y ancho de toda la vida que engloba a personas de diferentes edades.
Un tercer elemento pone en el tapete la potencialidad de un círculo virtuoso entre los tiempos y la integralidad de los aprendizajes. Esto es, que la ampliación de la jornada escolar, bajo modos híbridos, puede contribuir a que sea posible desarrollar diversidad de experiencias que, a la vez de poner el foco en los aprendizajes fundacionales y transformacionales, contribuya a la formación integral de la persona atendiendo a las inextricables relaciones entre cogniciones y emociones (Pons, F., M. de Rosnay y F. Cuisinier, 2010).
Asimismo, un mayor tiempo puede implicar mayores posibilidades que se concreten los cuatro pilares del aprendizaje: la atención del estudiante, su involucramiento activo, la devolución de información por el educador y la consolidación de los saberes (mencionado por Opertti, 2019 haciendo referencia a Dehaene, 2018; Dehaene, Le Cun y Girardon, 2018).
Por otra parte, la expansión del tiempo permite entender y responder más efectivamente a las expectativas y necesidades de aprendizaje de cada alumno o alumna por igual, así como sus ritmos de aprendizaje. En efecto, la gestión de tiempos de aprendizaje personalizados y colectivos puede contribuir a fortalecer la solidez, unicidad, progresividad y fluidez de los aprendizajes entre y más allá de niveles, ambientes, ofertas, áreas de conocimiento y disciplinas.
También mayores tiempos de aprendizaje puede beneficiarse de los usos de la inteligencia artificial para que ayude a educadores y alumnos a personalizar los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación bajo el entendido que su rol es de soporte adecuadamente direccionado por la inteligencia humana en cuanto a las finalidades, contenidos y usos educativos. La inteligencia artificial generativa puede ayudar a que educadores y alumnos colaboren en los roles de productores, usuarios, discutidores y aplicadores de conocimientos que actúan competentemente frente a temas complejos y desafíos disruptivos.
En definitiva, la extensión de la jornada escolar puede constituir una ventana de oportunidades para repensar la educación en su globalidad y especificidad, así como avanzar en modelos de gobernanza, curriculares, pedagógicos, docentes y comunitarios que les permitan a los centros educativos avanzar en más y mejores aprendizajes para todos los alumnos por igual.