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Sufrió ataques de pánico después del tornado y a dos años de la tragedia cuenta su historia

Sofía Guisoli salió adelante gracias al apoyo de su familia

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15 de abril de 2018 a las 13:30

Sofía Guisoli está convencida de que el 15 de abril de 2016 marcó "un antes y un después" en ella. Ese día, cuando un tornado azotó Dolores, la joven de 18 años estaba en el liceo Nº 1 de la ciudad, donde cursaba 5º año Científico.

Si bien el día ya estaba feo, en ese momento el viento se hizo muy fuerte. Sofía se quedó petrificada, no podía moverse y una amiga tuvo que sacarla de al lado de la ventana, desde donde miraba cómo el tornado se tragaba todo lo que quedaba a su paso.

La joven no reaccionó, no pudo hablar. Lo que sí escuchaba eran los gritos de los demás y el ruido que hacían los vidrios al estallar. Las chapas volaban y el espiral de viento también llevaba árboles, autos y escombros.


Cuando el tornado terminó, cuatro personas la llevaron hasta el hospital. En la sala de espera había cientos de vecinos lastimados, los niños gritaban y los médicos no daban abasto.

Una médica la vio y la llevó a una sala tranquila. Le dieron una inyección para tranquilizarla y Guisoli durmió mucho. A las horas se despertó, pero el diagnóstico nunca fue certero: no sabían si había tenido un shock nervioso o un ataque de pánico muy fuerte.

Los días pasaron y a la joven le dieron pase con psiquiatra y con psicólogo. Le recetaron antidepresivos y le dijeron que tendrían que controlarle la medicación. Cuando la psicóloga la vio le indicó cinco consultas por semana, pero nunca pudieron darle número. Tampoco consiguió fecha para que el psiquiatra le quitara los medicamentos.

sofía abanderada
El viento empezó a generarle ataques de pánico, las tormentas también. Un día faltó a un parcial de Matemática porque no quería salir de su casa. El shock del tornado había empezado a hacer mella en su forma de ser.

Sin ayuda del hospital, Guisoli se dio cuenta de que tenía que salir adelante con el apoyo de su familia. Buscó en internet técnicas de meditación, empezó a leer libros de autoayuda y de a poco fue mejorando.

El 2016 fue un año "horrible" –como ella lo define– y el 2017 lo empezó distinto: no dejó que el viento la paralizara. Así logró mejorar en el estudio, por lo que salió abanderaba del Pabellón Nacional en el liceo.


Ahora está estudiando la licenciatura en Administración en Montevideo. También ganó una beca del Club Soriano para alojarse en una residencia estudiantil en la capital.

Guisoli está contenta porque pudo salir adelante, aunque en el hospital no la hayan ayudado. Y aunque todavía tiene miedo de que un tornado vuelva a Dolores, aprendió a controlarlo.

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