Tiger Woods regresó a la cima del escalafón en el circuito estadounidense después de imponerse en el Campeonato American Express, el tercer torneo de la serie de los Mundiales disputado en las cercanías de Atlanta.
La elite del golf mundial recuperó así sus constantes vitales, aunque con la salvedad de que, este año, Tiger no ha sido capaz de ganar un "Grande" por primera vez desde 1998, quebrándose así una secuencia que había convertido en costumbre el hecho de que Woods ganase, al menos, un título de Grand Slam por año.
Sin embargo, Tiger logró en Atlanta algo más que un éxito con el que aumentar su cuanta corriente. Le proporcionó a su "caddie" neocelandés Steve Williams su triunfo número cien y cosechó su trigésimo noveno título en el PGA Tour igualando así los registros en este circuito de Tom Watson y Gene Sarazen.
Para convencer a los que aún piensen que Tiger está en crisis, el de Cypress presenta el mejor promedio de anotación de la temporada (68,13 golpes) y es segundo en cuanto al porcentaje de "birdies" (4,32), por detrás del fiyiano Vijay Singh.