Con motivo de la celebración mañana del Día Mundial Sin Tabaco, la OMS defendió este miércoles en Ginebra la necesidad de concienciar a la población de que todos los productos relacionados con el tabaco, sin excepción alguna, son altamente adictivos y perjudiciales para la salud.
Un claro ejemplo es la pipa de agua, muy utilizada en el Sudeste Asiático y Oriente Medio, aunque se ha observado "una progresiva globalización", ya que "cada vez está más de moda en Occidente, especialmente entre los jóvenes, que creen, al igual que sus padres, que sus efectos no son tan nocivos como el tabaco fumado", explicó Douglas Bettcher, coordinador de la misma iniciativa.
En contra de la creencia popular, con esas pipas también se ingiere suficiente nicotina para crear adicción, pero, al estar menos concentrada, reduce las náuseas y permite que el consumidor aguante más tiempo expuesto a los productos cancerígenos del tabaco y a gases peligrosos como el monóxido de carbono.
Respecto al tabaco de mascar, los expertos advierten de que puede producir cáncer cerebral, de cuello, garganta y esófago, así como numerosas dolencias bucales y dentales muy graves.
Ese tipo de cigarros se suele fumar con caladas más rápidas, lo que se traduce en una mayor absorción de nicotina, al tiempo que el alquitrán llega a triplicarse.
El problema de ese tipo de productos relacionados con el tabaco es que apenas están regulados y no existen estudios globales que reflejen en qué medida perjudican a la salud de la población.
Ese es el caso, por ejemplo, de las mujeres de ciertos países, muchos de ellos árabes, donde "está mal visto que se las vea fumar cigarros, pero no que usen shishas".
La OMS calcula que de los 1.300 millones de personas que fuman cigarros en el todo el mundo, al menos la mitad de ellos morirán a causa de esa adicción.
(EFE)