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Todos somos críticos, 1

Cualquier hoy en día, aunque no sepa de hotelería o gastronomía, puede reseñar un hotel o un restaurante

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01 de febrero de 2018 a las 05:00

En la mayoría de los hoteles y restaurantes del mundo los clientes pueden dejar comentarios en la página web del lugar, en donde hay un espacio para compartir la felicidad o la desilusión por el servicio recibido tras la visita. Entre todos los comentarios se genera un promedio, reflejado en el número de estrellas que un sitio puede recibir. El máximo son cinco, el mínimo una, aunque puede darse el caso –todavía no conozco ninguno- que tenga de promedio solo media estrella o incluso menos, si la experiencia ha sido desastrosa en todos los aspectos.


Sin embargo, por más que un establecimiento tenga un buen promedio de estrellas, una crítica excesivamente negativa puede ser muy perjudicial, generando la ira inmediata de los propietarios. Ha habido casos publicitados en los cuales el hotel o restaurante salió a defenderse de las críticas, incluso a amenazar con una demanda al enojado cliente. A veces a los clientes se les va la mano con la cantidad de negatividad incluida en su reseña; en otros casos, se exceden en cuanto a elogios, destacando la buena ecuación entre abundancia del plato y precio del mismo, sin hacer referencia alguna a la calidad de la comida.

Por cierto, son escasas las veces, en lo que a comentarios de restaurantes se refiere, en que las reseñas demuestran estar escritas por un conocedor sofisticado de la gastronomía, que detalle con observaciones precisas las cosas destacables o criticables de un determinado plato. Tal como la realidad de los números lo destaca, las reseñas ayudan mucho a que un hotel tenga más clientes que otro, o a que un restaurante consiga sobrevivir de manera exitosa apenas abre sus puertas.


Además, como vivimos en tiempos de algoritmos y de rankings, cuando alguien con planes de alojamiento o de comer busca un hotel donde quedarse o un restaurante en el cual cenar, aparece una lista de las prioridades a considerar de acuerdo al número de estrellas recibidas. ¿Quién quiere quedarse, así sea por solo una noche, en un hotel que cuenta con solo una estrella o comer pasta en un lugar donde, según las reseñas, los ravioles parecen haber sido recalentados en el microondas y estar rellenos de "ingredientes sospechosos" (sic)?


(Continuará mañana)

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