La vicepresidenta, Lucía Topolansky, se refirió a la situación que atraviesa el sistema político en Brasil luego de que el expresidente de ese país Luiz Inácio Lula da Silva quedara a un paso de la prisión. Así quedó establecido a raíz de que el Supremo Tribunal Federal (STF), la corte suprema brasileña, rechazó por seis votos a cinco un pedido de hábeas corpus presentado por la defensa de Lula.
El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo en el programa
Todo pasa de Océano FM que se "veía venir el fallo". "El tribunal no está decidiendo sobre la culpabilidad o la inocencia de Lula sino si puede ir a prisión antes de que se decida la culpabilidad y la inocencia. Lo que busca eso es que no sea candidato", sostuvo Bonomi.
El diputado del Partido Socialista Roberto Chiazzaro dijo a El Observador que, aunque la decisión del STF era previsible, "la presión militar" en la previa del fallo, con el comandante en jefe del Ejército, Eduardo Villas-Boas, manifestándose a favor de encarcelar a Da Silva, es "muy preocupante". "Esto genera una crisis institucional a nivel de toda América Latina porque es el retorno de los militares al escenario político en línea con la militarización de Río de Janeiro", opinó Chiazzaro.
El diputado agregó que las elecciones sin Lula pierden legitimidad y forman parte de un proceso en el que se busca eliminar la representación de "las fuerzas populares" para aplicar políticas de ajuste.
Con el fallo del Tribunal Supremo de este miércoles, cae una cautelar que impedía la prisión del expresidente, y siguen corriendo los plazos legales para que se haga efectivo el fallo de segunda instancia, que condenó a Lula a ir a la cárcel. Además, que vaya a prisión significa que quede inhabilitado para participar de las elecciones presidenciales de fin de año.
Según juristas, Lula podría ser arrestado la semana próxima, cuando el tribunal de segunda instancia que lo condenó en enero analice las últimas objeciones de su defensa.