2 de abril 2023 - 9:08hs

Frente a una multitud congregada en la Plaza de San Pedro, el papa Francisco mostró la recuperación de su estado de salud luego de pasar tres días internado por una bronquitis y pronunció una homilía en la celebración del Domingo de Ramos.

En la celebración, que tuvo lugar en una Plaza de San Pedro con más de 60.000 fieles de todo el mundo, según cifras suministradas por la gendarmería vaticana, el Papa, de 86 años, apareció en relativo buen estado.

Subió y bajó, no sin ayuda, del jeep blanco que lo llevó hasta el obelisco de la plaza, donde, como es tradición, tuvo lugar, después de una procesión, la bendición de las palmas.

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La misa, como se había adelantado, la celebró el cardenal argentino Leonardo Sandri, vicedecano del Colegio Cardenalicio. Según explicó el Vaticano, este formato ya había sido decidido antes de la internación, debido al problema de rodilla de Francisco que le impide estar mucho tiempo parado.

Al final de la ceremonia, al margen de saludar a cardenales, muy sonriente y haciendo bromas, fue aclamado por la multitud cuando a bordo de su papamóvil recorrió la Plaza para saludar a los fieles mientras repicaban las campanas de la Basílica. En ese momento también se lo vio bien, ostentando energía, levantando su brazo y bendiciendo a la gente.

Pese a que la celebración se hizo en un día soleado, Bergoglio llevaba un sobretodo blanco para prevenir una recaída de la enfermedad.

En la homilía señaló con voz clara: “Hermanos y hermanas, un amor así, todo para nosotros, hasta el extremo, puede transformar nuestros corazones de piedra en corazones de carne, capaces de piedad, de ternura, de compasión”.

“Cristo abandonado nos mueve a buscarlo y amarlo en los abandonados. Porque en ellos no sólo hay personas necesitadas, sino que está Él, Jesús abandonado, Aquel que nos salvó descendiendo hasta lo más profundo de nuestra condición humana. Por eso quiere que cuidemos de los hermanos y de las hermanas que más se asemejan a Él, en el momento extremo del dolor y la soledad”, siguió.

“Hoy hay tantos ‘cristos abandonados’. Hay pueblos enteros explotados y abandonados a su suerte; hay pobres que viven en los cruces de nuestras calles, con quienes no nos atrevemos a cruzar la mirada; emigrantes que ya no son rostros sino números; presos rechazados, personas catalogadas como problemas”, reclamó.

En ese momento, saliéndose del texto que llevaba, recordó a un sintecho alemán que murió la semana pasada debajo de la columnata de Bernini de la Plaza de San Pedro, “solo y abandonado”.

“Es Jesús para nosotros. Muchos necesitan de nuestra cercanía, muchos abandonados”, dijo.

Durante toda la homilía se esperó que Jorge Bergoglio se refiriera a su internación o a sus causas, pero sólo agradeció los deseos de recuperación que le llegaron de todo el mundo.

“Les doy las gracias por su participación y también por sus oraciones, que han intensificado en los últimos días. ¡Gracias!”, dijo y la frase fue respondida con aplausos.

Como todos los domingos, también recordó el “martirizado” pueblo ucraniano al mencionar una caravana de paz que partió desde Italia hacia Ucrania llevando artículos de primera necesidad, así como ramos de olivo, símbolo de la paz de Cristo. “Nos unimos a este gesto con la oración, que será más intensa en los días de Semana Santa”, aseguró.

Finalmente, invitó a vivir la Pascua “como nos enseña la tradición del Santo Pueblo Fiel de Dios, es decir, acompañando al Señor Jesús con fe y amor”.  

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