Nacional > Banco Mundial

Turismo accesible: estudio del Banco Mundial confirma escaso avance en mejoras

El 17,6% de los uruguayos mayor de 5 años de edad presenta, al menos, un tipo de limitación física, mental, intelectual o sensorial

Tiempo de lectura: -'

26 de diciembre de 2017 a las 05:00

Cuando se habla de turismo accesible no implica únicamente que puedan desplazarse por cualquier destino las personas que tienen una discapacidad, sino que puedan hacerlo todos, también una madre que quiere trasladarse con su bebé en un cochecito, o un anciano.

Uruguay tiene en las personas mayores un público objetivo, ya que casi 500 mil uruguayos son mayores de 65 años, lo que equivale a un 14.1% del total de la población, de los cuales cerca del 50% tiene alguna dificultad para desplazarse.

Si bien desde 2009 el gobierno ha ido tomando acciones al respecto e instaló rampas de acceso en algunas playas de Canelones y de Colonia, terminaron por ser acciones aisladas y sin mantenimiento, que no impactan en la llegada de visitantes. Así, si bien se cuenta con iniciativas, Uruguay aún está lejos de poder ser un destino para el turismo accesible.

Con miras a cambiar esta realidad y dejar de perder turistas por la falta de acceso para llegar a los lugares más codiciados, el Ministerio de Turismo encargó al Banco Mundial (BM) una asesoría para saber de qué punto se parte y qué prácticas debe implementar para atraer a esos usuarios.

"¿Qué sentido tiene ofrecer servicios y productos turísticos si los clientes no pueden llegar, acceder, hacer uso de los mismos?", dijo Yolanda De la Fuente

Según el relevamiento realizado por expertos del BM en tres lugares turísticos del país: (Atlántida, Colonia del Sacramento y Quebrada de los Cuervos), en los últimos años no se ha avanzado lo suficiente en los servicios, infraestructura y prestaciones para atraer al turismo accesible.

La experta española en accesibilidad Yolanda de la Fuente, quien coordinó el estudio, explicó a El Observador que esas ciudades ya contaban con diagnósticos anteriores, en 2009 y 2012, por lo que el relevamiento consistió en ver qué resultados se había obtenido en cada caso.

"La situación es que verdaderamente no se había avanzado lo que se esperaba", explicó a El Observador, ya que si bien se habían realizado acciones, no hubo desde entonces mantenimiento suficiente.

Por ejemplo, en el caso de Atlántida, a través de un plan se habían colocado rampas de accesibilidad en las playas, pero no se realizó el mantenimiento adecuado, señaló De la Fuente, lo que hace que la práctica se vuelva obsoleta. Por otra parte, según explicó la experta, otra de las fallas encontradas fue que se trataba de una medida aislada que no contemplaba el acceso en general a la playa.

"Se busca generar condiciones en la sociedad para hacerla más inclusiva y transformarlo en un factor muy positivo para recibir más cantidad de turistas", dijo Liberoff

"¿Qué sentido tiene ofrecer servicios y productos turísticos si los clientes no pueden llegar, acceder, hacer uso ni egresar de los mismos?", se preguntó la experta al explicar los resultados en el marco de un taller de turismo accesible realizado a principios de diciembre.

En ese sentido, aseguró a El Observador que "no sirven soluciones que sean como islas de accesibilidad", por lo que se debe pensar en global.

"Si se le pone una rampa pero no puede llegar ahí porque la vereda está rota, de poco sirve", recalcó la experta, para quien el gobierno y las empresas no deben enfocarse tanto en los turistas, sino en las personas que viven allí todo el año y también pueden tener dificultades.

Eso se debe a que como media, las personas pasan ocho años de su vida en discapacidad, ya sea por motivos de edad, enfermedad, embarazo, aseguró la experta.

Para el caso de Colonia la situación que se encontró fue similar. De la Fuente indicó que pese a ser una ciudad considerada Patrimonio Histórico de la Humanidad, se pueden hacer intervenciones para que no haya dificultades para transitar.

17,6% de la población uruguaya mayor de 5 años de edad presenta, al menos, un tipo de limitación física, mental, intelectual o sensorial, según el censo realizado en 2011

Distinto es el caso de quebrada de los Cuervos, que busca incorporarse como producto para el turismo accesible desde cero y que según la directora del estudio, "tiene muchísimas posibilidades".
Según afirmó la experta, la accesibilidad no es algo imposible sino que se debe encontrar las herramientas adecuadas. Así, afirmó, en cataratas de Iguazú se lograron hacer accesos para discapacitados y también podrían aplicarse soluciones en quebrada de los Cuervos.

Según De la Fuente, el sector privado "tiene que ofrecer su negocio alejado del concepto segmentado de turismo", ya que a su entender "es más competitivo ofertar un negocio como accesible que destinado a un sector concreto de población".

El subsecretario de Turismo, Benjamín Liberoff, aseguró en una entrevista para el Banco Mundial que se busca en ese sentido "generar condiciones en la sociedad para hacerla más inclusiva y transformarlo en un factor muy positivo para recibir más cantidad de turistas".

La idea del ministerio es poder establecer un programa de mediano y largo plazo ya que el "trabajo con accesibilidad no se resuelve en cinco años ni de una vez para siempre", recalcó. Según De la Fuente, el gobierno debería para ello contar con un observatorio de datos que haga un relevamiento de la satisfacción de los turistas y desarrollar tecnología para que quienes visitan Uruguay puedan colocar por ejemplo en una aplicación los lugares accesibles y sus recomendaciones.

La clave está en hacer de Uruguay un destino de turismo accesible a través de crear experiencias y no de acciones aisladas, señaló De la Fuente. "Si hay cuatro o cinco experiencias, en diferentes lugares, se generaría más riqueza", afirmó.

Escuchar al usuario

Por su parte, la técnica de programas internacionales de la fundación española ONCE, Natalia Guala, afirmó que en cada acción es imprescindible contar con el asesoramiento de los usuarios, ya que uno de los principales errores a la hora de realizar políticas es la falta de consulta.

Un ejemplo de eso, dijo, se da por ejemplo en Uruguay cuando se realizan rebajes de cordón y no se agregan senderos para las personas ciegas, lo que soluciona un problema para unos pero crea un obstáculo para otros.

"Se pueden tener muy buenas iniciativas y buena voluntad, incluso los recursos, pero si no estamos bien asesorados y no consultamos con quienes son los principales usuarios probablemente cometamos errores", indicó Guala.

Entre las recomendaciones de De la Fuente estuvo también la necesidad de contar con personal capacitado para llevar adelante las políticas. Actualmente, dentro del ministerio funciona un Grupo de Accesibilidad Turística, aunque sus funciones no están definidas, no hay personal capacitado y tampoco una dedicación exclusiva, dijo la experta.

REPORTAR ERROR

Comentarios

Registrate gratis y seguí navegando.

¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

Pasá de informarte a formar tu opinión.

Suscribite desde US$ 245 / mes

Elegí tu plan

Estás por alcanzar el límite de notas.

Suscribite ahora a

Te quedan 3 notas gratuitas.

Accedé ilimitado desde US$ 245 / mes

Esta es tu última nota gratuita.

Se parte de desde US$ 245 / mes

Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

Elegí tu plan y accedé sin límites.

Ver planes

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...