Tratamiento veterinario a una yegua tras un accidente de tránsito, en Rivera. En aquella época, indicó, trabajaban los jueces, no Fiscalía como ahora, “y de a poco me hice conocer y fue fundamental la ayuda de un juez muy humano, Humberto Berri, empezamos a trabajar en conjunto y siempre recuerdo su colaboración enorme”.
“Otra persona muy valiosa en esos primeros años fue Juan Echavarría”, señaló. Es el director de Animales sin Hogar, ONG con sede en Los Cerrillos, Canelones. “Ahí también mandamos muchos caballos rescatados, algunos gravemente heridos, otros que precisaban prótesis por ejemplo”, dijo Sheila.
Según contó, con el paso del tiempo fue presentando “un montón de proyectos” con el objetivo de disponer de un predio en el cual darle un digno destino a caballos maltratados que rescata por iniciativa propia, porque quedan abandonados tras accidentes o porque hay denuncias de malos tratos, por ejemplo.
Gestionó ante la Intendencia de Rivera… sin suerte hasta el momento.
“Nunca se interesaron, por eso hoy por hoy no tenemos un espacio nuestro”, lamentó.
Sí tiene, aclaró, apoyo del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA), del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), para realizar las incautaciones y movimientos de los caballos, gestionando eso por ejemplo con Marcela Delgado.
No obstante, ella colabora con todo el mundo cada vez que es necesario, siempre priorizando el buen destino de los animales involucrados.
“Soy la única que no recibe rubro alguno de nadie, pero ayudo a todos sin problemas, porque antes que nada están los caballos”, dijo.
“Por suerte tengo la ayuda de mucha gente que tiene chacras y campos, donde hago la recuperación de los caballos para luego darlos en adopción, siempre con un seguimiento de cada caballo que se entrega”, añadió.
De esta situación terrible fue rescatado Valiente.
Valiente es uno de los mejores caballos de equinoterapia, un caso de rescate con destino digno. En la charla que sostuvo con El Observador, en la que más de una vez se emocionó por recuerdos de rescates traumáticos o por la mención de algún ejemplar que no logró sobrevivir, Sheila fue señalando otros apoyos, “porque me interesa mucho agradecer y espero no olvidarme de nadie, pido disculpas si me pasa”.
“Una ayuda enorme, fundamental, fue siempre la de Lara Campiglia”, mencionó. Lara es la directora de la “Reserva de Vida”, ubicada cerca de Pueblo Edén, en Maldonado. “La mayoría de los caballos que ella cuida y protege los mandamos nosotros”, contó.
Sol, rescatada, tiene como madrina a Lara Campiglia. “Siempre fui una enamorada de los animales, de los caballos y eso se lo traslado ahora a mi hija, Luján, que tiene tres años”, contó.
Hoy, 12 años después del inicio de la gestión, ya con 1.000 caballos rescatados y a los que se les dio un destino digno, con bienestar animal, Sheila puntualizó que es fundamental el apoyo de su esposo, Guilherme Martins.
“Soy abogada, me recibí al otro lado de la frontera, pero dejé de trabajar para dedicarme a eso. Mi esposo es camionero, viaja todos los días de Rivera a Montevideo y cuando tiene libre en vez de descansar me ayuda con los caballos”, contó, señalando un gesto de Guilherme que también es “fundamental”.
“Lo poco que tenemos, lo tenemos por él y lo compartimos con los caballos”, afirmó.
Este caballito perdió a su mamá, por maltratos, pero lograron que sobreviva y está muy bien, se llama Whispers y quedó en el album del cumple de un año de Luján. Además de los casos ya citados, hay más agradecimientos de Sheila: “A Pablo Amorín, de Santuario Primitivo, y al Santuario Equino Villa Serrana en Minas”.
Además, agradeció “a un veterinario que hay acá en Rivera que es impresionante lo que ayuda, Cristian Fagúndez, la otra vez por ejemplo se quedó hasta la madrugada atendiendo a caballos luego de un siniestro en la ruta 5, es fundamental y le pagamos casi nada y cuando podemos, lo llamamos a la hora que sea y siempre está bien dispuesto”.
En muchos casos los animales son tan castigados que no pueden ponerse de pie sin ayuda. En Rivera, señaló con destaque, hay un Centro de Entrenamiento de Caballos, de mucho prestigio, donde se preparan incluso animales para la Expo Prado. “Pertenece a Fabián Macedo y él me abrió las puertas para llevar yeguas paridas, de esos animales de Artigas que estamos rescatando, están en muy mal estado, algunos muriéndose de hambre incluso”, dijo Sheila.
Ejemplares en Artigas, en estado de abandono.
Uno de los equinos rescatados en Artigas, con una desnutrición muy grave. Sobre cómo se puede colaborar, no dudó en autorizar que publiquemos el número de su celular: 094 783 114.
“Más que ayuda económica en sí, lo que necesitamos mucho es ración para darle de comer a los caballos y medicamentos… lo que se pueda, todo sirve”, dijo.
Cada vez más
El número de 1.000 caballos ya se superó, en realidad, teniendo en cuenta que en el momento de realizarse esta nota Sheila estaba emprendiendo una fuerte movida de rescate de caballos, en Artigas. Esta semana rescató 11 de esos caballos. Quedaron “olvidados en un piquete”, dijo, “sin comida y agua, en extrema desnutrición, incluso un potrillo murió y vino solo su madre. Son unos 50 o más cada año que encontramos así. Hace 10 días sacamos 15 y dos más después que uno se nos murió pasado de hambre y sed. Ayer con el apoyo del INBA sacamos 11 y quedan 21 para rescatar, voy hacer lo posible e imposible por salvarlos”, agregó.
La anécdota
Sheila y su familia viven en la ciudad, en Rivera. De los más de 1.000 caballos que rescató considerando solo hasta mediados de marzo de este año, consultada por un caso especial, recordó el de Indio.
A Indio lo rescataron en pésimas condiciones, tras haber sufrido mucho maltrato y se encariñó con él de un modo especial, tanto que se lo quería quedar para siempre, pero carecía de los recursos para cuidarlo del modo adecuado.
Con pena por la separación, pero alegre de darle un buen destino, lo derivó a Animales sin Hogar, donde Indio logró vivir un año más, bien cuidado, pero lamentablemente sin superar totalmente las dificultades ocasionadas por agresiones graves en la cruz, junto al cuello, donde lo fracturaron.
Este año Indio murió y a Sheila le costó revivir ese momento, incluso lloró cuando lo recordó en la charla con El Observador.
Animal agonizando tras se apaleado, otro de los rescates.