Cuando volvió de su exilió en España tras el retorno de la democracia, Reinaldo Gargano fue el centro de las críticas de buena parte de la ortodoxia frenteamplista que lo acusaba de haberse contagiado con las ideas socialdemócratas de Felipe González. Dos décadas después la pisada se dio vuelta y Gargano se convirtió en uno de los blancos preferidos de los sectores más moderados de la izquierda desde donde se consideraba al dirigente socialista como uno de los popes de la ortodoxia marxista.
Un adiós el día del nacimiento
Ayer murió el dirigente socialista Reinaldo Gargano, a los 78 años de edad