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Un emprendimiento de lujo enfrenta a vecinos e inversionistas en José Ignacio

Planean construir un hotel de gran escala: cerca de 40.000 metros cuadrados edificados sobre el kilómetro 189 de la Ruta 10 y con vistas al mar

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11 de junio de 2018 a las 05:00

José Ignacio podría dejar de ser ese pequeño pueblo distinguido que se tiñe de simpleza a la orilla del mar. En una zona despoblada del balneario ha aterrizado la voluntad de un empresario argentino por construir un mega proyecto que despertó el nerviosismo de los vecinos. En las 23 hectáreas que van desde el kilómetro 189 de la ruta 10 hasta la playa planean levantar un hotel de lujo frente al brazo largo de la Laguna Garzón.

La idea es construir una edificación de cuatro plantas de altura, amenities y un centro de convenciones que supone cerca de 13.000 metros cuadrados, más un condo hotel de 10 bloques de tres pisos cada uno, lo que suma un total aproximado de 40.000 metros cuadrados edificados.

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"La escala es totalmente desproporcionada para todos los vecinos de José Ignacio. Creemos que es una propuesta edilicia fuera de todo contexto y racionalidad para esta zona tan frágil y única del país", dijo a El Observador Adriana Abeles, presidente de la Liga de Fomento de José Ignacio, quien agregó que el proyecto atenta contra la identidad del pueblo porque rompe con el lenguaje arquitectónico que lo define.

Este emprendimiento preocupa a la comunidad por cuatro puntos fundamentales. Primero, por la altura que supone. Implica cuatro plantas en una zona de chacras, que conllevan entre nueve y 12 metros de altura. Esas cifras sobrepasan el límite de los seis metros verticales que está permitido edificar en la zona de José Ignacio.

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En segundo lugar, los vecinos mencionan la densidad de población. Abeles informó que la propuesta implicaría 328 apartamentos, casi la misma de la cantidad de casas que existen en el pueblo.

El tercer punto es la escala que conlleva el proyecto: 22 edificios de "alto impacto" paisajísticos y ambientales dentro de una zona comprendida en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP). Y por último, consideran que el proyecto altera la identidad del un "lugar único".

"Tenemos a Punta Ballena con un estilo mediterráneo, Punta del Este con sus altas torres, La Barra con toda su diversidad y nosotros, José Ignacio, con nuestro tradicional faro y la intensa relación con la naturaleza. No podemos convertir esto en otra cosa", insistió Abeles.

A pasos de definirse

Actualmente el proyecto se encuentra en una etapa de análisis urbanístico, previo a la obtención de la licencia para poder construir. Es una instancia de intercambio, donde la comunidad puede opinar al respecto y las autoridades escuchan las distintas perspectivas.

Los vecinos del pueblo reclamaron haberse enterado "demasiado tarde" de la intención de edificar semejante proyecto. Abeles dijo que el plan lleva casi seis años en marcha, pero la Liga tomó conciencia sobre él recién el 15 de mayo, cuando se celebró una audiencia pública entre la comunidad.

El responsable urbanístico del proyecto, el arquitecto Federico Bervejillo, deslegitimó ese reproche. Según explicó a El Observador, el emprendimiento estuvo presentado en la página web de la Intendencia durante dos meses, es decir, colgado en Internet para el libre acceso al público porque ese es uno de los requisitos que establece la normativa como condición para que un proyecto de estas características pueda avanzar. "Si la Liga no está atenta a lo que se publica en la página de la Intendencia, el error es de la liga. En el proyecto se hizo todo bien, tal cual indica las normas", aseguró el arquitecto.

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Bervejillo explicó, además, que el terreno donde se planea edificar el hotel pertenece a una zona de ordenamiento concertado. Esto quiere decir, dijo, que la Intendencia todavía no definió específicamente cuáles son las reglas para construir allí, a diferencia del pueblo antiguo de José Ignacio donde sí existen condiciones. Como esas hectáreas están un tanto retiradas, las autoridades departamentales se permiten valorar diferentes propuestas urbanísticas antes de rechazarlas.

Pero aún hay más. Según dijo el arquitecto, existe una ordenanza departamental que sustenta al proyecto. En esta parte de Maldonado se puede permitir, con previo estudio, que hoteles de cuatro o cinco estrella superen las tres o cuatro plantas de altura. El objetivo es que se instalen edificaciones de alta categoría a la zona.

"Sobre todo no podemos olvidar que hablamos de diferencias menores, sería un piso por encima de lo que se construye en el pueblo. Con perspectiva visual, tampoco se percibiría la altura, eso está todo estudiado. Sería una construcción amigable, no hablamos de un edificio de 10 pisos", advirtió Bervejillo.

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Los vecinos declararon estar dispuestos a acompañar el crecimiento de la zona pero no a cualquier precio: "Queremos crecer ordenadamente sin dejar de ser una pequeña aldea al mar". En este sentido le ofrecieron a los argentinos continuar con su programa pero adecuándolo a la normativa que regula las construcciones en el pueblo. "Nos dijeron que si lo hacían el proyecto no sería rentable", dijo Abeles y lanzó un voto de confianza por las autoridades.

Es así que, en la audiencia de mayo, La Liga planteó sus argumentos contrarios y las autoridades departamentales tomaron nota al respecto. Ahora depende de la jerarquía el establecimiento de una normativa de construcción para esas tierras. A partir de esas premisas, el argentino podrá seguir con su proyecto o, eventualmente, realizar modificaciones para adaptarse a las exigencias y obtener el permiso de construcción.

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