Entretenimiento. Ese es el concepto que maneja el grupo de origen español Codere en su trayectoria de gestión de casinos en el mundo. La idea es un complejo que conjugue gastronomía, tragos y espectáculos en un ambiente sofisticado en el que el juego es una opción más, que completa el atractivo de la propuesta con un poco de adrenalina: la posibilidad de que el azar se haga cargo de la cuenta.
Codere es el líder del proceso de reapertura del Hotel Casino Carrasco, y por esa razón El Observador fue invitado a la inauguración de un casino del grupo en la ciudad de Bogotá, una oportunidad de ver el estilo en acción y la acogida del público a la propuesta.
El complejo está ubicado en la Zona T de la capital colombiana, al abrigo de la Cordillera de los Andes. Es un ambiente alegre y colorido durante el día y brillante y provocativo por la noche, que alberga a restaurantes y hoteles de lujo y bares animados de música y glamour tropical, con peatonales llenas de vida a toda hora, incluso un miércoles de agosto, como el de la inauguración.
El casino comenzó a funcionar hace ya tres meses, un lapso prudente para que ya tuviera un ambiente entre quienes buscan una opción elegante y sofisticada de pasar un rato agradable. La excitación por la inauguración oficial, sin embargo, se palpaba en el ambiente el día anterior, cuando se ultimaban los detalles para recibir a los más de 1.500 invitados.
Lujo
El lugar tiene 5.000 metros cuadrados en tres plantas. El salón principal, en el primer nivel, tiene un bar, un escenario, una recepción, mesas de juego y slots. Desde allí parten dos gigantescas escaleras mecánicas hacia el segundo nivel, donde está la sala VIP, otra barra y un teatro de concepción futurista para 140 espectadores. El tercer nivel alberga el bingo, con 150 butacas. También habrá un restaurante gourmet, que será una opción gastronómica para disfrutar de un concepto de alta cocina con la oferta infinita de materias primas que ofrece Colombia, desde el Pacífico al Caribe, pasando por los Andes y la selva.
El entorno arquitectónico está pautado por una elegancia sobria, obra de uno de los arquitectos más prestigiosos de Colombia, Giancarlo Mazzanti. El concepto que lo guió fue la “desmaterialización del diamante”. Paredes, vidrios y mobiliario varían en la gama del oro, el carbón y el diamante, con un toque de rojo en las alfombras, en tanto que el color está provisto por las mesas de juego, las máquinas y los uniformes de los empleados.
Diego Felipe Navarro, director de Codere Colombia, dijo que la propuesta del grupo “está dirigida a los consumidores que cada día buscan las mejores experiencias, conforme a los estándares internacionales en la categoría de juegos de azar”. La idea de Codere es que la oferta de juego, la tecnología de vanguardia, el servicio y la gestión promocional estén al nivel de los grandes centros de entretenimiento de Estados Unidos, Europa y el sudeste asiático.
En este nuevo complejo de la Zona T de Bogotá el objetivo se cumple a cabalidad. La impresión general de los invitados fue muy auspiciosa. El público de la inauguración incluyó a buena parte de la alta sociedad bogotana, a juzgar por los modelos de las coupés que llegaban al lugar y los vestidos de fiesta y joyas de las damas, además de las autoridades invitadas, que acudieron a conocer las instalaciones y a disfrutar de un programa musical variado y muy competente, desde la salsa hasta un grupo moderno que ejecutaba música de cámara.
Una mención aparte merecen las brigadas de valet parking. Los acomodadores de autos trabajaron a destajo para que cada invitado pudiera llegar y retirarse sin tener que preocuparse por dónde dejar el coche en una de las zonas más movidas del tránsito bogotano, que de por sí es un problema complejo en una ciudad de más de 10 millones de habitantes.
Dentro, las 15 mesas de juego y las 215 máquinas se manejaban con naturalidad en medio de la megafiesta. El calificativo “chévere” fue uno de los más usados para definir la calidad del momento. El local disponía, además, de áreas abiertas, para que los fumadores más aguerridos no se quedaran afuera.
Presencia en Colombia
El CrowN Casinos zona T es el quinto complejo que abre Codere en Colombia. El grupo tiene 900 empleados en el país, 226 contratados en el último año, y 40 de ellos son discapacitados víctimas del conflicto armado civil. La inversión, en esta oportunidad, fue de US$ 15 millones.
En Colombia, la recaudación por concepto de juegos se destina a la salud. En 2011, Codere generó recursos al Estado, por concepto de derechos de explotación e impuesto al valor agregado, de US$ 14 millones.
Cinco sentidos
En el complejo de la Zona T hay detalles como para apostar al éxito. La creación del ambiente no se limita a una atmósfera visual y sonora sino que incluye un aroma propio. Varias esencias fueron probadas hasta que se decidió adoptar el aroma “black jack”. Para las narinas no especializadas es un aroma muy sutil, que provoca una sensación agradable y leve.
Por la forma en que está pensado y el lugar privilegiado de la capital colombiana en la que está ubicado, el complejo se presenta como una alternativa para pasar una noche agradable, sin necesidad de jugar.
De todas maneras, para los habitués de las mesas de juego, la experiencia es diferente. De acuerdo a la fidelidad a la casa, los clientes se agrupan en distintas categorías, con una gran cantidad de beneficios, en cuanto al restaurante, el bar y el estacionamiento. El sistema funciona como un club y cada miembro recibe una atención personalizada, cada vez más sofisticada cuanto más asiduo sea a los paños de la ruleta, el black jack o los slots.
La casa conoce las preferencias de cada miembro del club, y lo usa para premiarlo de manera personal. Cada mes se evalúa la opción de un cambio de categoría, que le dé más privilegios. Esa atención personal es algo muy valorado por los asiduos a las mesas de juego.
Falta muy poco para que ese estilo se despliegue en el Hotel Casino Carrasco, que prevé inaugurar a toda pompa en primavera.