27 de octubre 2018 - 5:02hs

El derrumbe del techo del merendero de la escuela Brasil, el fin de semana pasado, es una triste metáfora del desmoronamiento de la calidad de la educación de Uruguay, sobre la que existen diagnósticos  muy precisos respecto de su deterioro desde hace más de dos décadas, pero que los gobiernos del Frente Amplio no han sido competentes en encontrar una solución. 

Un estudio del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, difundido este martes 23,  comprobó que existen importantes brechas en el aprendizaje en función del contexto sociocultural de los estudiantes: los alumnos más pobres adquieren menos conocimientos, se desprende de pruebas estandarizadas realizadas en todo el país para evaluar el desempeño en áreas claves como matemática y comprensión lectora.
Pero el paupérrimo nivel de aprendizajes es igual de preocupante en el promedio general.

En tercero de escuela, el 47,6% del total de alumnos no alcanza una comprensión global de los textos; la mayoría se ubicó en los dos niveles más bajos de cuatro. En las pruebas de matemática, más de la mitad (50,9%) no llegan al nivel 3 de dificultad en una escala del 1 al 5. Entre las exigencias para alcanzar el nivel 3 de comprensión matemática se incluye la capacidad de diferenciar los lados de un triángulo de los vértices o ángulos, multiplicar números de hasta tres cifras por los de una cifra y dividir números de dos cifras entre una cifra.

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En tercero de escuela, el 47,6% del total de alumnos no alcanza una comprensión global de los textos; la mayoría se ubicó en los dos niveles más bajos de cuatro. En las pruebas de matemática, más de la mitad (50,9%) no llegan al nivel 3 de dificultad en una escala del 1 al 5.

En sexto grado, solo 4,4% de la población total se encuentra en el nivel 1, en el que solo reconocen elementos básicos del texto. Al distinguir por contexto sociocultural, también se perciben diferencias importantes. Y en matemática, hay una proporción mayor en el nivel más bajo (6,1%) pero son más los que llegan al nivel 3 (37,1%), en el cual “pueden reconocer distintas representaciones de fracciones usuales y explicar algunas equivalencias entre números racionales”. 

Los datos acerca del deterioro educativo nos golpean a todos, pero no debería llamarnos la atención en un país que suma diagnósticos sobre la realidad de la enseñanza desde la década de 1990. Nadie ignora que se impone una profunda reforma y mucho menos el gobernante Frente Amplio que, lamentablemente, ha priorizado la convivencia con los gremios de la enseñanza –los enemigos de los cambios–, dejando a un lado la construcción de una educación de calidad, un instrumento imprescindible para romper el círculo de la pobreza y fortalecer la economía.

Los datos acerca del deterioro educativo nos golpean a todos, pero no debería llamarnos la atención en un país que suma diagnósticos sobre la realidad de la enseñanza desde la década de 1990.

Del discurso del expresidente José Mujica ante la Asamblea General, el 1° de marzo de 2012, se suele recordar la famosa frase “educación, educación, educación”. Pero más elocuente sobre la responsabilidad de la política en el tema es cuando, a renglón seguido, dijo que “los gobernantes deberíamos ser obligados todas las mañanas a llenar planas, como en la escuela, escribiendo 100 veces, ‘debo ocuparme de la educación’. Porque allí se anticipa el rostro de la sociedad que vendrá. De la educación dependen buena parte de las potencialidades productivas de un país. Pero también depende la futura aptitud de nuestra gente para la convivencia cotidiana”. Lástima que ni entonces ni ahora se haya hecho nada al respecto. Otro asunto que engrosa la agenda caliente de la próxima administración. 

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