La imagen, como muchas otras del inglés William Shakespeare, logró sobrevivir al desgaste de los siglos y a la preeminencia de las representaciones masculinas. Así, emergiendo superficial, sobre el agua, el cadáver de la Ofelia de Hamlet permanece aún con su vestido inflado y las flores que la rodean, víctima de la mirada de hombres que tildaban su suicidio de locura, de desequilibrio.
Un mito clásico y femenino que retorna a las tablas
El Sodre reestrena hoy Mucho de Ofelia, de Mariana Percovich