Son cartas de amor desde la prisión de cinco presos políticos, en un período de doce años, entre 1972 y 1984. La investigación, la elección de las cartas, los comentarios y las notas al pie de página son de la escritora y periodista Silvia Soler y las fotos son de Pablo La Rosa y Pablo Bielli. El libro está editado por Banda Oriental.
La también escritora y periodista Inés Bortagaray destaca: “Al amparo de los comentarios y las anotaciones de la autora, las historias se ordenan y se toma una distancia que ocasionalmente sirve de bálsamo: una pausa o una mirada que tras la intensidad nos devuelve al presente, que nos asoma -mediante una galaxia de epílogos, aclaraciones y apostillas que completan lo que no se concluyó- a aquello que los puntos suspensivos no terminaron de enunciar, las elipsis, las zonas de sombra, lo que ocurre fuera de cuadro, lo que precedió a la distancia, lo que sucedió tras el reencuentro”.
Las cartas están dirigidas a cinco mujeres, que nombran los capítulos: Cartas a Zulma, a Irene, a Margarita, a iris y a Edda.
“Las cartas de amor aquí publicadas –dice Soler– escritas por hombres, palpitaron en manos de mujeres; ellas las leyeron con el cristal de sus fantasías y, en muchos casos, repasaron fragmentos junto a otras mujeres o con sus hijos, y les dieron nuevos significados en distintos momentos de su vida. Algunas despliegan un lenguaje potente y descarnado, en cambio otras se pierden en inciertas búsquedas estéticas”.
Fondo y forma de las cartas son muy variados. Este es un ejemplo: “La posta es que la única alegría permanente que me queda es haberte conocido. Por suerte, es enorme y tan definitiva que no hay pena que se le resista. Para empezar, tengo un año más (y uno menos, que es la otra manera de mirar la cosa). El del cumple fue un día desapacible, como suelen serlo la mayoría desde un tiempo a esta parte”.