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16 de enero de 2012 0:43 hs

"Debuté en la primera de Stockolmo en 1987 (con 16 años) en un partido ante Trouville en cancha de Urunday, en Segunda de ascenso, me dirigía Hebert Rey”. Así recuerda Luis Silveira, el “Bicho”, que este lunes celebra sus 41 años de edad, su debut en el básquetbol. Con la misma energía y vigor que lo acompañó en su tan exitosa como prolongada trayectoria deportiva.

Silveira se mantuvo en el equipo azul del Prado hasta 1994: “Bajamos a Tercera en 1987 y al año siguiente ascendimos merced al cupo que quedó por la fusión de Sporting con Defensor y a que ganamos la definición a Colón y a Liverpool; luego subimos a Primera junto con Olimpia y en 1991 ganamos el Torneo Invierno”.

Trece años en la selección

Antes de dejar el club del Prado a Silveira le llegó el llamado a la selección: “Pocos saben que a la selección llegué desde Stockolmo, había estado en cuatro selecciones juveniles y me sacaron en todas, ahí me puse terco y me dije que a la selección quería ir como sea. Cacho (Perreta) ya me había visto en Stockolmo y le había dicho a Víctor: ‘Mirá que ese botija tiene condiciones’ y Víctor me llamó para una gira y luego quedé para el Sudamericano de 1995.

Fue en sus primeras convocatorias en la selección que le quedó el mote de “Bicho”, originado por la forma en que Silveira marcaba: “Al principio era el loquito que se tiraba de cabeza en las prácticas, luego cuando vieron que a nivel internacional me tocaba defender a jugadores como Espil o Racca y lo hacía de igual forma, me gané el respeto”, concluyó el alero quien reconoció que: “Berardi sabía mi rol y hubo jugadores que me ayudaron mucho como el caso de Diego Losada, quien siempre tuvo un consejo para mí”.

El Dream Team de Welcome

Durante la segunda mitad de la década de 1990 Welcome fue protagonista del básquetbol uruguayo con cuatro Federales sucesivos ganados entre 1997 y 2000.

El primero bajo la égida de Ramiro de León y los tres restantes con Víctor Hugo Berardi como entrenador.

Silveira llegó al equipo de la calle Frugoni en 1995: “Oski (Moglia) fue quien me recomendó y también Paco Bolaña que me había dirigido en Stockolmo; un equipo tremendo, cumplimos con los títulos, nos faltó suerte a nivel internacional, nos topamos con grandes equipos como Vasco da Gama o la última época de Óscar en Brasil (Flamengo) y algunos jugadores de la generación dorada argentina. Conseguimos apenas un vicecampeonato en Tarija”.

La clave para el Bicho fue tener claro los roles: “A mí no se me ocurría salir a tirar como salgo ahora. En esa época si estaba solo, se la pasaba al Osky, porque él era el que tenía que tirar. En la selección lo mismo, fue el gran mérito de Víctor y eso nos potenció para ganar los dos Sudamericanos (en 1995 y 1997)”.

La imagen de Silveira es la del jugador indestructible, el que cae y se levante un sinnúmero de veces: “Las dificultades me incentivan, el no podés me entra por el otro lado: es una cuestión de dedicación y disciplina. Y este Welcome de hoy en día, demuestra que tenemos una gran fortaleza en el grupo y destaco la labor de Esteban (Yaquinta) que cubre las tres facetas: entrena muy bien, dirige muy bien y tiene un excelente manejo del grupo”.

Las frases:

"Los pibes de Welcome me dicen que para mí es más fácil porque soy el Bicho, pero me canso igual que ellos, lo que sé es superar el cansancio y el dolor”

A los 41 y con la W como sensación de la temporada (ya está en Súper Liga y Súper 4), el Bicho respira básquetbol: “Trabajo con formativas de Welcome, como forma de volcar a las nuevas generaciones todo lo que aprendí, no me veo fuera de una cancha ya que ahí están los recuerdos más gratos, me gusta venir al gimnasio sentarme en el banco solo, mirar la cancha y ponerme a tirar”.

Las mejores anécdotas

Con Tato López

“Cuando yo empecé en Primera en Stockolomo y (Horacio) “Tato” López estaba en Neptuno, en un partido le pasé por entre sus piernas para robarle una pelota. El Tato me advertía la jugada: ‘Me voy a postear, voy a abrirme, voy a amagar, vas a saltar y te voy a hacer el gol’, y me hizo todo eso, después me decía: ‘¿viste guacho?’. Esas son las perdidas que después te enseñan en tu carrera”, admitió Silveira.

Con Oscar Schmidt

Jugando en Welcome contra Flamengo, que era la selección brasileña más Oscar, Víctor me dijo: “El 14 (Oscar) es tuyo”. Estudié su punto débil, que para mí era que picaba alto, pero ese día no picó, puso la pelota sobre la cabeza y no la podía agarrar, entonces la opción era no recibir y me puse siempre delante de él. Lo marqué hasta con la cabeza, Oscar estaba desesperado y me decía que estaba loco. Al final hizo como 42, pero ganamos”.

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