"La idea es conseguir más interacción con el niño a través del juego. Hasta ahora se medía con escalas en cartulinas de papel que iban del cero al 10 o por el llanto. Al final de la evaluación, tienen un juego de recompensa.", explica Ernesto Martínez, responsable de anestesia del hospital y principal investigador del proyecto. La enfermera que atiende al niño valora los resultados que se traducen en escalas en función de la edad. Los datos se registran y permiten llevar un seguimiento del tratamiento de los menores y cambiarlo si fuera necesario.
Una aplicación que permite medir el dolor en los niños
A través de juegos y música el niño podrá expresar como se siente
