La bailarina es azul. O mejor, el vestido de porcelana que la viste es azul y su piel tiene el color rosado de las pieles de mentira. La bailarina de la cajita de música que me acompaña desde que tengo cinco años, da trece vueltas antes de detener su danza mecánica y repetida.
Una cajita de música
Una bailarina azul, un engranaje de madera de nogal, y un pequeño secreto.