Opinión > EDITORIAL

Una decisión acertada

Una resolución positiva para nuestra cancillería 

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05 de diciembre de 2018 a las 05:02

La decisión del gobierno uruguayo de rechazar el pedido de asilo del expresidente de Perú Alan García reconcilia a nuestra cancillería con sus mejores tradiciones un poco olvidadas. 

No solo no le salva el pellejo a un expresidente para que enfrente cargos en la Justicia de su propio país, sino que respeta y pone a salvo el instrumento del asilo, clave para evitar persecuciones y hasta muerte de perseguidos políticos.
Al explicar la negativa el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, destacó que “en Perú funcionan autónomamente y libremente los tres poderes del Estado y en particular el Judicial que es quien lleva adelante las investigaciones de eventuales delitos económicos del expresidente de Perú. Por estas consideraciones estrictamente jurídicas y legales el gobierno uruguayo, el presidente y el canciller no concedemos el asilo político al expresidente Alan García”.

“Las investigaciones judiciales contra el expresidente Alan García no constituyen persecución política, tratándose de imputaciones vinculadas mayoritariamente a hechos económicos y administrativos desarrollados durante sus dos gestiones como presidente constitucional de la República de Perú”, ha agregado el canciller uruguayo, Rodolfo Nin Novoa. De acuerdo a la decisión uruguaya García debía abandonar la embajada de Uruguay en Lima, donde se refugió la noche del pasado 17 de noviembre, día en el que un juez emitió la orden que le impide abandonar su país en los próximos 18 meses para que se procese una investigación por colusión, lavado de dinero y tráfico de influencias, delitos ligados a concesiones a la constructora brasileña Odebrecht, empresa con causas abiertas por corrupción en varios países de América Latina.

La decisión fue adoptada luego de leer un informe de más de “mil páginas” sobre el caso y de haber consultado expertos en la materia. Mientras García permanecía en la embajada uruguaya en Lima, delegaciones peruanas a favor y en contra del pedido de asilo visitaron en Montevideo al gobierno y a la oposición para ejercer presión.
La seriedad y el aplomo con que el gobierno uruguayo manejó la situación, sumado a un importante apoyo por parte de la oposición que aprobó la decisión de Vázquez, permitieron visualizar un escenario que pocas veces se dio durante la gestión del Frente Amplio en el Poder Ejecutivo.

Resulta importante detenerse en la importancia de ser coherente en la política internacional y actuar bajo premisas de sentido común y defensa de los intereses nacionales y no en las afinidades ideológicas o políticas. Siendo un país pequeño y de poca población en el concierto internacional resulta vital tener una política exterior apegada al derecho internacional, astuta y rápida. 
Estos días se conoció la noticia de que el recientemente electo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, inicia una gira por la vecindad y que expresamente omite pasar por Montevideo. Una omisión que es consecuencia precisamente de los errores cometidos en materia de política exterior estos años por el gobierno del Frente Amplio y en especial previos y posteriores a la elección de Bolsonaro.
La coherencia que se vio en el accionar ante el tema de Alan García dista también de ser la que se aplica con Venezuela y la relación con el dictador Nicolás Maduro. Una mancha que el gobierno del Frente Amplio deberá llevar en los libros de historia y en su conciencia. 

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