Canta oh diosa la colera del Chino Recoba. La impotencia de ver que sus piernas perdieron velocidad. El dolor de ya no ser aquel hombre capaz de cruzar la cancha limpiando rivales. Pero cantá también –perdón por tutear– la posta. La del héroe. El genio. El mito viviente. El zurdo que a los 38 años sigue escribiendo epopeyas. Más allá de griegos y troyanos.
Una epopeya china
De atrás y en los descuentos, después de perder la línea y el libreto, Nacional se quedó con un clásico inolvidable, otra vez con la magia de Recoba