A finales de los 90 y primera década del nuevo siglo, los fabricantes de impresoras láser y de inyección de tinta cambiaron su modelo de negocio. Inspirados por el mercado de máquinas de afeitar, HP y Epson comenzaron a vender las impresoras a bajo coste, recuperando su margen de beneficio con la venta de cartuchos de tinta. La nueva estrategia resultó muy efectiva. En los hogares, la impresora pasó de ser una inversión a prácticamente una compra por impulso. ¿Puede pasar los mismo con las impresoras 3D? La marca alicantina Lewihe está a punto de comprobarlo. Acaba de poner en el mercado la primera impresora 3D a un precio de US$ 75. Hay truco. Se trata de un kit para que cada usuario se construya la máquina que quiere a medida. El precio no incluye, por ejemplo, los motores o el cabezal, pero la compañía vende modelos más completos a mayor precio y tiene una impresora completa de mayor tamaño, Sneaker, por US$ 3.270.
Una impresora 3D por US$ 75
Se trata de un aparato que es como un kit, sobre el que el usuario tiene que añadir elementos propios