21 de mayo de 2013 15:44 hs

Pop liviano, guitarrero e ideal para FM. Baile con desparpajo y aire indie que atrajo a los mismísimos Pet Shop Boys. Experimentación con influencias de la vanguardia ruidosa rockera estadounidense. Distinguida arrogancia de culto, sorna caricaturesca e ironía. Éxito y símbolo de la cool britannia que puso audio a la llegada de Tony Blair en las islas. Bajón creativo, amoroso, drogón y decepción política. Adolescencia irresistible, canciones que se pegan al costado derecho del cerebro y esfuerzos de sofisticación que van más allá. Los expertos dicen que se puede elegir varios Blur a pesar de la corta carrera del cuarteto de Londres.


De alguna manera, aquí la desorientación fue una ventaja. Algunos entendidos en educación suelen decir que las personas suelen madurar hasta un punto, una edad, en la que quedan trancados. Esto explicaría a los eternamente niños o eternamente adolescentes que campean por nuestros entornos: uno crece hasta donde puede. Algo parecido podría decirse en la música: la propuesta de un artista o una banda puede evolucionar hasta diferentes formas, temas o propuestas según la apertura que tengan sus músicos. En su momento, Noel Gallagher, guitarrista de Oasis, se mofó de grupos como Radiohead por "salir de su zona de confort". "Yo no quiero salir de ahí, ahí están las canciones", decía el líder de los mancunianos. Aquí reside la razón de que Oasis no haya variado mayormente su estilo -ni en las composiciones ni en la forma de manejarse- entre 1993 y los últimos tiempos del grupo. Sin embargo, los en principio más aniñados universitarios que formaron Blur pasaron por varios estados que los llevaron a que su propuesta musical creciera, a pesar de que esto en parte se debió a la fuerza que varios de los egos dentro de la banda ejercieron.

En este caso, la lucha de orgullos no se canalizaba tanto en llenar estadios como sucedía con los Gallagher. En este caso, más bien todo tenía que ver con una evolución musical dispar y difusa o borrosa, haciendo honor al nombre de la banda. Con los años, Damon Albarn se afirmó como un artesano de pop raro y efectivo con carisma popular. Por su lado, el guitarrista Graham Coxon se volvió un hombre de ruidos guitarrerosal servicio de un tipo de canción pop con un encare diferente del instrumento, que lo convirtió en uno de sus exponentes más destacados y reconocidos.

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La carrera de Blur comienza en 1991 con Leisure, un disco cuyo nombre hace referencia a un término que la banda usaba para reírse de los estadounidenses. En ese entonces, Blur despreciaba la influencia y el dominio de bandas como Nirvana reafirmando una cosa más propia de ellos y local, cosa que calzó perfecto a una industria de la música británica que necesitaba poder volver a ser una fuerza de ventas importante a nivel mundial. En ese disco que tropieza entre canciones que se vinculan a la época en que la banda se hacía llamar Seymour (más cerca del estilo baggy que vinculaba rock, dance y psicodelia) y al trabajo de famosos productores en pos de un hit, Blur deja sus primeros éxitos: She´s so high y Bang son dos de los más notorios.

Pero no es sino hasta Modern life is rubbish que Blur no despega por completo dentro del mundo del "britpop". Ese coqueteo con el shoegaze y los sonidos a lo Stone Roses (la banda que dominaba el pop británico en ese momento) se terminaría casi del todo en este segundo disco en el que Albarn profundiza su influencia citadina para reírse de los vicios de la contemporaneidad con un sentido de la ironía cuya efectividad es solo comparable a la de la música del grupo. For tomorrow define como casi ningún otro tema el sonido Blur de los primeros años, de ahí que suene en casi cualquier especial sobre el Britpop que se hace para programas musicales. Colin Zeal es otra de esas canciones icónicas y londinenses como pocas que reflejan la intención del grupo por tener una banda de sonido bien vinculada a la ciudad, a sus dinámicas y miserias. De fondo, esas canciones con sorna también dejan entrever algo de miedo y preocupación.


Con Blur consolidada como una banda capaz de bajar línea artística y buenas canciones, la fórmula explota en Parklife, el punto más alto de popularidad de la banda. Probablemente la canción que da nombre al disco o Girls and Boys son los que mejor ilustran ese estado de gracia y popularidad ya no solo de Albarn sino también del resto de los músicos. A pesar de los números, es un trabajo a la altura de What´s the story, morning glory? de Oasis, quizá el mejor y más popular que hayan dado esos años noventa de britpop. Como toda situación de recalentamiento y apogeo, fue el momento del exceso de giras, el estrés, la sobreexposición y las adicciones.

Atrás de Parklife vendrían años más densos. Blur, un disco de 1996 confirma de todas formas que aún buscando las canciones por costados más ruidosos y menos lavados, esta banda estaba condenada casi que para siempre al "hit", una mochila mucho más pesada de lo que puede parecer desde fuera. Algo de esto ya se notaba en The great escape, disco anterior a ese (1995), que incluso parecía anticiparse el futuro que sobrevendría a Inglaterra y al laborismo en el poder (al que apoyaron fuertemente). Y también a la banda en sí, con un aire a resaca depresiva de domingo notorio en muchos de los temas.


Aún así, Blur se arregló para mantener la fineza y el poder rockero en canciones como Song 2, todo en el marco de una intensidad rockera y ahora sí influenciada por el mundo y fuera de Londres y las islas británicas que se mantiene en 13, trabajo que encuentra a Blur muy cercano a referencias estadounidenses como Pavement o Dinosaur Jr. y que llega con en medio de pujas varias sobre la dirección musical de la banda. En una nota, la revista Pitchfork recuerda una frase del baterista Dave Rowntree que grafica bien el momento: "Graham quiere hacer un disco que nadie quiera escuchar, pero eso es imposible de hacer si Damon Albarn está en tu banda". El disco 13, entonces, se debate entre los dos modelos a pesar de que Coxon genera una de las canciones pop mejor armadas en la historia del grupo: Coffee & TV. También es el disco de Tender, balada clásica en la cual un "lennoniano" Albarn expone su dolor tras la separación de Justine Frischmann, cantante de la banda Elastica y antes, ex Suede.


Para el último trabajo, Coxon ya estaba fuera de la banda. Sin embargo, Blur no se convierte de nuevo a grupo de pop ni mucho menos. De hecho, el trío de Albarn, Alex James y Dave Rowntree profundiza un poco más la línea experimental de sus últimos trabajos. Sería la despedida de un grupo desmembrado en una últma y olvidable gira. Eso hasta los nuevos conciertos del 2009 tras años de desmentidos de reuniones y dos grabaciones (una en 2011 llamada Fool´s day y otra el año pasado, Under the Westway y The Puritan) que reflejan un regreso a la simpleza de las formas de la canción del grupo.

"Sabemos que en parte jodimos nuestra propia carrera y ahora estamos felices de estar de nuevo juntos", dijo Alex James hace poco en una entrevista. Ese es el espíritu que parece ahora dirigir cada nueva decisión de una banda que, por producción propia y proyectos paralelos de sus músicos (los proyectos Gorillaz y The Good, The Bad & The Queen de Albarn, el trabajo de Coxon) ha hecho crecer su legado musical hasta verlo convertirse en un fenómeno mucho más grande que el que su biografía como banda les auguraba. ¿Grabarán un nuevo disco en la línea de esas geniales canciones? ¿Estos conciertos servirán para reactivar a un grupo que dice no querer vivir de la melancolía? Por ahora lo único cierto es que el expansivo show en vivo de Blur tocará Montevideo en su paso por Sudamérica.

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