7 de abril de 2017 5:00 hs
Un equipo de Unicef visitó el campamento de refugiados en el kilómetro 980 de la Panamericana norte, en la región Piura, que alberga a familias damnificadas del centro poblado Pozo de los Ramos, entre otros arrasados por el desborde del río Piura.

"Nosotros vamos a hacer un llamamiento de pedido de ayuda a la comunidad internacional que hacen los organismos humanitarios", contó Fornara a EFE, debido a que la magnitud de la emergencia ha excedido los presupuestos de estas entidades.

En el campamento con carpas para unas 10.000 personas hay actualmente menos de la mitad, dado que los hombres prefieren quedarse en lo que queda de sus casas a unos dos kilómetros de distancia, mientras que 40 % de los refugiados son niños.

Fornara explicó que Unicef puede poner letrinas y cisternas para dotar de saneamiento y agua, además de instalar espacios de juego y brindar papilla nutritiva a los niños en situación de emergencia.

Sin embargo, para hacerlo necesitan más recursos de los que tienen. " Hemos empezado a usar nuestros recursos para dar 6.000 sobres de sales de rehidratación oral contra la diarrea", señaló.


Las inundaciones en Piura dejaron 287.336 afectados y 27.981 damnificados, entre los cuales casi 10.000 son menores de 0 a 17 años, de acuerdo a cifras de la Defensa Civil.

Algunas entidades y personas donaron alimento, ropa y agua. A su vez, un equipo de médicos cubanos fue a atenderlos y reportó que existen casos de diarrea y males respiratorios. Con el objetivo de calmar el estrés de los refugiados en el campamento se está brindando un apoyo psicosocial y emocional, según informó Fornara.

Por otra parte, a Unicef le preocupa que los menores vuelvan a acudir a la escuela, debido a que es un espacio seguro para ellos que restituye la normalidad de sus vidas.

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