Para el Mercosur, en lo previo el comienzo es con expectativa de una producción récord de la oleaginosa, revirtiendo la muy mala producción del año pasado en Brasil, Argentina y Paraguay.
Lo contrario sucede con el maíz. Esta es una siembra determinada por el conflicto entre Rusia y Ucrania, los precios récord del gas natural y las restricciones para fabricar fertilizantes nitrogenados que, justamente, tienen en el gas el insumo clave.
El alto precio y la volatilidad de los fertilizantes nitrogenados determinó que en la mayoría de los países, incluido Estados Unidos, predominara la cautela a la hora de sembrar el cereal, mucho más exigente en cuanto a fertilización que la leguminosa, que se las arregla con el nitrógeno tomado del aire a través de la simbiosis con las bacterias Rhizobium.
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EO Un vuelco en América
Así el Mercosur incrementará un vuelco que se ha dado en toda América a más siembra de soja y menos de maíz, teniendo como marco que en las últimas semanas se ha acentuado un diferencial de precios, entre los muy firmes del maíz y los cada vez más flojos del poroto sojero.
Eso se vio acentuado esta semana tras los anuncios del ministro de Economía argentino Sergio Massa, que presentó un esquema de pagos favorables a los agricultores sojeros durante setiembre, lo que generó en esta semana un aumento nítido en la oferta de soja de Argentina –que tiró más abajo a las cotizaciones en Chicago–.
Esta semana el premio de precio de la tonelada de soja sobre el maíz fue el más bajo en 11 años, poco más del doble el precio de la soja sobre el maíz.
Mientras la producción de maíz de Estados Unidos caerá fuerte respecto a la del año pasado (unos 20 millones de toneladas), la de soja crecerá en más de seis millones y será récord.
Pero mucho mayor que el aumento de la producción de Estados Unidos es el que ocurría en el Mercosur si se dan los pronósticos previos.
El área sube en los cuatro países del Mercosur, con el destaque previsible de Brasil donde la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) proyecta 150 millones de toneladas, un récord por mucha distancia con cualquier producción anterior.
Además del aumento de área, el rebote de la producción podría ocurrir si los rendimientos son más normales. Los del año pasado, exceptuando los de Uruguay, fueron muy bajos. Para Brasil alcanzar los 150 millones de toneladas de soja producida significaría superar en 26 millones la producción del año pasado y en 11 millones el récord de producción anterior, logrado hace dos años.
Mientras tanto, en la región el área de maíz se espera retroceda en Argentina y Paraguay y permanezca estable o crezca muy levemente en Brasil, potencia agrícola que crece en todos los rubros.
Este vuelco a sembrar más soja y menos maíz parece marcar un escenario 2023 que puede calmar el precio de harinas y aceites y generar una situación de firmeza prolongada en el precio de los cereales.
En Argentina la Bolsa de Cereales espera una caída de 200 mil hectáreas en la superficie maicera, (7%) para dar lugar a la soja en virtud de su menor costo de producción y mayor resistencia a la sequía que ya está amenazando a importantes zonas agrícolas argentinas.
En Brasil hay pronósticos divergentes, pero en cualquier escenario quedará como el gran proveedor del grano. Estados Unidos tendrá una cosecha floja, Ucrania es el gran proveedor de Europa y tiene sus problemas y el resto del Mercosur estará “a la defensiva”.
La excepción es Uruguay, donde el entusiasmo con el cultivo de maíz no para de crecer y puede esperarse un récord de área y producción.
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EO El maíz encontró su lugar
En Uruguay se da un proceso de crecimiento fuerte del maíz sembrado de segunda, a continuación de un cultivo de invierno, que logra escapar a los períodos más peligrosos (enero) y en los últimos años ha logrado buenos resultados productivos.
Ese ajuste productivo se ha visto complementado por un muy fuerte aumento de la demanda interna, tanto desde el sector lechero como desde los corrales de engorde de ganado, que ha asegurado un precio atractivo. Además, la pandemia generó una traba y aumento de costos en la importación que también favoreció a los precios que ha recibido el productor.
Otros factores que están incidiendo tienen que ver con la expansión del riego en las chacras con maíz, tecnología que lleva los rendimientos al eje de los 10.000 kilos por ha, pero sobre todo baja la variabilidad y el riesgo en un año Niña, pero en realidad en todos los veranos que necesariamente son peligrosos para el cultivo.
La irrupción de variedades que no son tan exigentes en cuanto a la calidad del suelo ha sido el argumento de otros productores que han sustituido al sorgo en zonas de menor potencial.
Eso, sumado a la menor área de Argentina y Paraguay, que son los habituales competidores de la producción uruguaya a través de las importaciones, generan un marco favorable de demanda interna creciente y competencia limitada.
En el caso de Uruguay, además, el crecimiento de la colza –con su ciclo más corto– ha facilitado la expansión de los cultivos de segunda, por lo que el maíz no sustituye a la soja, sino que (como en Brasil) se espera un crecimiento de área en los dos cultivos.
De todos modos en el mercado hay opiniones divergentes respecto a cual será finalmente el área maicera, ya que los altos costos pueden mantener la preferencia por soja que se da en Argentina y Paraguay.
Hay muy poca siembra de primera y son generalmente maíces para silo, va a haber mucha siembra de segunda, pero también hay mucho interés por la soja por un menor costo de producción.
La que empieza es una zafra de mayor riesgo que la anterior, con costos más altos y precios esperados más bajos, particularmente en soja. Y por tercer año consecutivo con la amenaza de La Niña, que fue benévola el año pasado con las zonas agrícolas de Uruguay, algo inusual.
La previa de la siembra del año pasado
Con base en datos de la Encuesta Agrícola Primavera 2021, elaborada por la Dirección de Estadísticas Agropecuarias del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y divulgada en febrero de 2022, la siembra estimada de cultivos de verano en la última campaña alcanzó a 1,16 millones de hectáreas, con 980 mil hectáreas de soja, 145 mil de maíz, 21 mil de sorgo y 7.200 de girasol.
Juan Samuelle Granos de maíz, cosecha de la última zafra.