Pensar que la amenaza a la continuidad del crecimiento de la economía uruguaya viene de afuera, hoy en día es un error. Hasta 2012, el impacto desmedido de un posible shock global o regional entraba en las posibilidades de un escenario inmediato. Pero ahora que la economía mundial parece haber tocado piso, la amenaza externa pierde fuerza y Uruguay pasó a estar al acecho únicamente de sus propios fantasmas.
Uruguay, al acecho de sus propios fantasmas
Las amenazas actuales para el crecimiento uruguayo están a la interna del país y no ya en el exterior