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Uruguay camina con pie de plomo entre el BID, Estados Unidos y China

El BID es el músculo financiero más importante para el país, con un monto aprobado por US$1.956 millones en 2019, según un Informe del organismo

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24 de septiembre de 2020 a las 05:04

El debate que ha generado la elección del candidato de Trump, Mauricio Claver-Carone, como nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se centra mucho en el plano geopolítico y en cómo América Latina ha perdido espacios, pero poco sobre si el banco va a cambiar o no los programas de financiamiento.

 

La elección de Claver-Carone puede ser vista como una prueba de que el presidente norteamericano le dará más importancia a esta región y de que, de alguna manera, revisará el rol que el BID ha cumplido hasta ahora en materia de financiamiento, con China pisándole los talones (o más bien adelantándose en muchos temas) en esta parte del mundo y en la carrera por la hegemonía mundial.

Habrá que ver cómo en la pulseada entre EEUU y China queda parada América Latina desde el punto de vista de sus proyectos de inversión, con sus países ya golpeados por sus propias debilidades, falta de coordinación y, desde hace más de medio año, una pandemia que no termina de irse y genera estragos en las economías.

El Informe Anual Reseña 2019 del BID da cuenta que el banco aprobó 106 proyectos de préstamos con garantía soberana por un total de US$ 11.311 millones (fue de US$ 14.250 millones en 2018). Una cifra interesante, aunque no suficiente para las necesidades de América Latina. En muchos casos, el plazo para préstamos del BID se tarda de siete a ocho meses o más, lo que es mucho para los países pequeños. Esto podría ser revisado.

“La oportunidad de América Latina está en generar una nueva relación con el BID, en una región donde China tiene un rol en las obras de infraestructura estratégica, interés en la logística y en las hidrovías”, dijo a El Observador Ignacio Bartesaghi, director del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la Universidad Católica (UCU).

Nicolás Pose, magister en economía, política internacional y docente investigador de la Universidad de la República (Udelar), advirtió al respecto: “Si EEUU comienza a desarrollar una política de condicionar los financiamientos del BID a que los países de América Latina se desacoplen de los bancos o economía chinos, la región entrará en una situación desfavorable”.

Ante un escenario de verse forzada a elegir, la región debería tratar de coordinar posiciones internamente como forma de reforzarse ante las presiones externas (aunque la realidad muestra que le resulta difícil, incluso imposible, lograrlo), y también es esperable que otros organismos internacionales actúen de moderadores ante esas presiones. 

“En esa coyuntura, se pondrá a prueba la resiliencia de los organismos internacionales; serán testeados en su capacidad efectiva de moderar los impulsos de las grandes potencias”, consideró Pose.

Uruguay juega sus cartas

El BID es el principal agente de financiamiento internacional para Uruguay, con un monto aprobado por US$ 1.956 millones, según su último informe anual. Los recursos han ido mayoritariamente a la actualización y modernización (básicamente tecnológica) del Estado. 

Actualmente, Uruguay está utilizando el financiamiento a largo plazo del banco para diseñar, construir y operar un parque eólico de 50 MW; desarrollar proyectos de mejoramiento de corredores de transporte vinculados a actividades agroindustriales; actualizar el marco normativo-institucional de inversión, comercio e innovación del país; adelantar hojas de ruta para la transformación digital de sectores estratégico y para fortalecer la ciberseguridad. 

Esos son los principales ejes que, sin duda, el presidente Lacalle Pou cuidará en sus relaciones con el BID. De hecho, Uruguay siempre se ha manejado con pie de plomo en el contexto internacional, velando por su imagen ante los bancos y organismos multilaterales, incluyendo al BID con el que existe, además, el precedente de Enrique Iglesias liderando la institución, gestión que aún se recuerda. 

El presidente Lacalle Pou muestra clara su posición en la guerra comercial entre EEUU y China: “Uruguay está del lado de Uruguay”, declaró en varias oportunidades. 

La mira de Uruguay estará también en América Crece, un programa estadounidense que agrupa proyectos de energía e infraestructura con el sello de la actual gestión republicana. 

“Seguramente la gestión de Claver-Carone será hacer buena letra en la región para contrarrestar el avance de China, con sus créditos y préstamos”, resumió Bartesaghi. Pero todo está por verse, sobre todo con las elecciones presidenciales de EEUU del próximo 3 de noviembre.

Para esa fecha, Andrés Durán, el próximo embajador de Uruguay en EEUU, ya habrá asumido su cargo en Washington; otra carta más del presidente Lacalle Pou en el ajedrez internacional. 

A principios de setiembre el BID aprobó un crédito de US$ 125 millones a Uruguay ante la crisis por la pandemia del covid-19, como parte de un apoyo de más de US$ 1.700 millones frente a la emergencia sanitaria y sus impactos en temas de salud, sociales, económicos y fiscales.

El crédito de US$ 125 millones tiene un plazo de amortización de 25 años, un período de gracia de 5 años y medio, y una tasa de interés basada en Libor.

Desembolsos en la región

Los proyectos de préstamos con garantía soberana del BID por US$ 11.311 millones en 2019, se desglosa así: 84 proyectos de inversión por US$ 5.901 millones, 21 proyectos de reformas de políticas por US$ 4.910 y un proyecto de financiamiento especial para el desarrollo por US$ 500 millones (para Ecuador). 

Por su parte, BID Invest aprobó cerca de US$ 4.700 millones y se cerraron compromisos por un monto similar, superando sus metas anuales.

El BID tiene más de 700 proyectos en ejecución en la región y, si Claver-Carone concreta los nuevos programas previstos por el organismo que generarían nuevos canales de financiamiento para América Latina (tal como anunció en su campaña), podrían ser interesantes siempre que los países logren negociar buenas condiciones, y que se mantenga autonomía política ante EEUU y China. Habrá que ver hasta donde resiste el cuero de esta región en medio de la pugna de titanes.

Lo cierto es a la mayoría de los países no le tiembla el pulso al recurrir al BID, más cuando, en una declaración del 12 de setiembre, el colombiano Luis Alberto Moreno, su actual presidente, dijo que “el banco tiene una cartera reorientada para responder a los retos históricos de la pandemia”. 


Situación europea como alerta

En materia tecnológica ha sobrevenido una competencia muy fuerte entre EEUU y China por la instalación de redes de alta velocidad en Europa y en América Latina. 
Países europeos se han enfrentado a la disyuntiva de tener que elegir entre proveedores chinos y estadounidenses, incluso en países fuertes como Reino Unido. En la línea del medio no todos quedan bien parados. 
“La tensión que ha generado la disyuntiva de proveedores tecnológicos en Reino Unido ha llevado  a que el país quede desligado de mecanismos de cooperación en materia de inteligencia con EEUU en el caso de que optara por proveedores chinos en materia de internet de alta velocidad”, resumió Pose.
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