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13 de julio de 2011 0:40 hs

El cruce estaba marcado. Cuando salieron al campo de juego conocían el posible destino. Una victoria significaba enfrentar al local Argentina en Santa Fe. El empate lo evitaba. Pero Uruguay no miró.
Había una camiseta que respetar y se respetó. Había una historia que cuidar y se cuidó. Había un prestigio para defender y se defendió. Cuando muchos pensaban que se podía especular con evitar un choque con el local Argentina, Uruguay fue al frente sin medir consecuencias. No hizo la gran Alemania contra Austria en un Mundial tocando para los costados. O como muchos otros ejemplos, incluidos los que se vivieron en otras Eliminatorias entre uruguayos y argentinos. El cruce estaba marcado. Ganar y terminar segundo marcaba jugar contra Argentina. Y allá va a ir la celeste. A Santa Fe. A enfrentar al local, a intentar pegarle otro golpe a la historia.
Lo logró venciendo sin inconvenientes al juvenil equipo de México al que fue superior.
Desde los primeros minutos del partido quedaron marcadas las diferencias entre un equipo que se jugaba la ropa y otro que parecía haber dejado las valijas armadas en el hotel para regresar a su país.
Y como tal Uruguay salió decidido a presionar. Se plantó en campo azteca. Las actitudes de uno y otro también fueron evidentes. El Tata González y el Cebolla Rodríguez fueron por delante de los volantes de contención. Ahí donde el Ruso Pérez se volvió a destacar. Entonces el juego comenzó a darse por la derecha donde Suárez generó peligro con cada estocada.
Bajo esas perspectivas el gol no tardó en llegar. Forlán tomó un tiro libre, Lugano alcanzó a tocar y el golero Michel salvó abajo pero dio rebote. La pelota se volvió a acordar de Palito Pereira que volvió a regalar un gol.
México no había salido del estado de shock cuando Forlán engañó a que iba a tirar un centro y sorprendió con un remate que tapó el golero.
El gol le permitió al equipo uruguayo controlar el juego, administrar la pelota y, por sobre todo, seguir estacionado en campo rival. Pero un error de Lugano permitió una escapada de Giovani que sacó un disparo que obligó a Muslera. Fue el único y aislado intento de un equipo superado en todos los aspectos. La presión de Uruguay lo llevó al error y le impidió jugar cómodo.
Uruguay aprovechó las flaquezas del sector izquierdo de los aztecas y fue por ese lado con dos hombres que se conocen de hace tiempo como Tata González y Maxi Pereira. Y sobre la media hora el Tata fue al fondo y tiró un centro que vieron pasar Reynoso y Mier. La pelota llegó a los pies de Forlán que miró, apuntó, disparó pero la pelota pegó en el palo. Como si la maldición se hubiese ensañado con el 10 que no la emboca.
Y quedó una más para la celeste. El Ruso, que merece párrafo aparte por su gestión, robó en el medio y cedió a Suárez que remató y salvó el golero.
Uruguay se fue al descanso con la tranquilidad del deber cumplido. Y con la imagen de que fue neto dominador. Generó cuatro situaciones contra una del rival y remató seis veces al arco y el elenco verde apenas en una oportunidad.
La parte complementaria mantuvo las mismas características. México metió dos cambios y el técnico Tena metió dos cambios y le hizo un favor a Uruguay sacando a Giovani que era el único que podía aportar algo al margen de Márquez que casi sorprende con un tanteo por arriba.
Hasta que Uruguay volvió a marcar territorio. Fue otra vez y golpeó las puertas del gol. Suárez puso a Forlán de cara al gol pero la maldición seguía presente. Diego la punteó por arriba y el balón se perdió apenas afuera. Cuatro más tarde fue al reves, Diego lo asistió a Luis que solo marró apenas. Enseguida casi anota el Ruso cuando Forlán se la bajó de pecho.
Uruguay pasó un susto ingresando en el tramo final del juego cuando Márquez marcó pero estaba en fuera de juego y no fue más que una anécdota de un encuentro donde los celestes generaron innumerables situaciones de gol pero no estuvieron finos de cara al arco rival. Y ahí estuvo el debe de un equipo que mejoró con relación a otros partidos y que terminó encontrando el camino de la victoria.
El destino marca Argentina. ¿Qué es difícil? Sí. ¿Qué no era el rival esperado en esta ronda? Por supuesto. ¿Qué será un partido para sufrir? Sin dudas. Pero la mística de la celeste se forjó en base a hazañas. El sábado Uruguay va por otra.

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