19 de julio 2024
Dólar El Observador | Auspicio BROU Cotizaciones
Compra 39,20 Venta 41,40
13 de marzo 2023 - 5:00hs

Casi la mitad de los uruguayos tiene, más allá o más acá, sangre italiana. Eso quiere decir, también, que casi la mitad de los uruguayos es posible aspirante a tener la ciudadanía de ese país y, por tanto, las puertas abiertas en Europa. Eso sí: antes de caer por el pico del embudo tienen que sortear las promesas irrisorias de los intermediarios, que cobran cientos de dólares por conseguir citas con la embajada en tiempos muy difíciles de cumplir. Y también tienen que sortear la guerra que la embajada tiene con ellos: gestor que detecta, gestor al que le bloquea el acceso a la cita consular.  

La idea de vivir en el exterior, por un tiempo, para trabajar o estudiar, hace que muchos uruguayos hurguen en sus raíces algún indicio que les permita confirmar que su familia viene del viejo continente. Buscar la ciudadanía europea se vuelve más difícil a medida que el antepasado es más lejano en el tiempo: la mayoría de los países de Europa permiten la nacionalización de hasta el nieto de la persona nacida en Europa. Italia es el único país que no pone límites en la búsqueda de antepasados europeos, salvo que el ciudadano haya muerto antes de 1861, momento de la unificación italiana.

Esa puerta la puede golpear más del 40% de los uruguayos: más de un millón y medio son potenciales postulantes a convertirse en italianos. La embajada en Uruguay notó un aumento del interés de uruguayos que aspiran a conseguir la ciudadanía de ese país después de la pandemia de covid-19. 

Los dos años de cierre de fronteras en el mundo que impidieron la movilidad y posterior crisis económica derivaron en un interés en mirar hacia Europa. En 2022 se fueron más personas de Uruguay de las que entraron, según los datos de la Dirección Nacional de Migraciones publicados por El Observador en enero.

Además, Europa restringió la cantidad de estudiantes extraeuropeos que pueden anotarse en las universidades, y por eso potenciales estudiantes escriben a la embajada italiana interesados en empezar a tramitar la ciudadanía de ese país.

“Lo siento, no damos urgencias” es la respuesta que reciben de parte de la directora de Asuntos Consulares de la embajada, Alessandra Crugnola.

La piedra grande: cita en la embajada

Para obtener la ciudadanía italiana, cada postulante tiene que armar una carpeta que incluya partidas de nacimientos y de defunción, y de matrimonio y divorcio en algunos casos, de todos los ascendientes hasta la persona italiana de la que se quiere heredar la ciudadanía. Los documentos deben estar traducidos y apostillados. Una vez que se juntaron todos los documentos el postulante está pronto para sacar hora en la embajada. 

Acá está el principal problema. La embajada asegura que habilita horas para citas todos los lunes y los miércoles a la medianoche italiana (las 20 horas de Uruguay). Las citas nunca se cortan, pero la cantidad de números se habilita en función de los recursos humanos disponibles y los cuellos de botella que se le generan a la embajada puertas adentro.

En diálogo con El Observador, Crugnola no especificó cuántas citas se dan, pero expresó que la política de la embajada es que la prioridad de atención la tengan quienes ya son ciudadanos italianos. 

Entonces allí empieza la competencia entre postulantes: los primeros en hacer click –los que tengan la conexión y la computadora más rápida– seguramente sean los del golpe de suerte. Los que no pueden llegar a estar años intentando antes de concretar una cita.

“Tengo recursos que hacen ciudadanías todo el día, pero no son suficientes para el millón y medio –de potenciales postulantes– de acá. La política es: prioridad a los que ya son italianos, que acá son 134 mil personas. Somos poquitos para hacer todo: pasaportes, actualización de estado civil, escribanos, asistencia social, traducciones para gente que se va a estudiar a Italia”, enumeró la directora de Asuntos Consulares. 

Una vez que se consigue la cita con la embajada –que puede llevar un día de intentos o incluso años– dentro de los tres meses siguientes el postulante presentará la carpeta en la embajada. El costo del análisis de los documentos en la embajada es de $ 12.197, un precio que se actualiza cada trimestre. En los cuatro meses siguientes, el postulante ya podrá tramitar su pasaporte. 

Inés Guimaraens

La guerra contra los gestores y las promesas irrisorias

Hay quienes, abrumados ante la búsqueda de documentos, le pagan a gestores para que hagan el trámite por ellos. No todos trabajan de la misma forma ni ofrecen los mismos servicios.

Algunos ofrecen la búsqueda de documentos y cobran por documento conseguido en Italia –tienen personas trabajando en ese país–. 

Otros cobran por el armado de la carpeta completa a un costo fijo, pero el interesado tiene que darle todos los documentos necesarios.

Otros cobran por sacar turno en la embajada. Y acá aparece el otro problema: el consulado está en guerra con los gestores y los bloquea cada vez que se da cuenta que son ellos quienes están tramitando una cita. 

La gestora Quiero ser Italiano, por ejemplo, cobra US$ 400 por sacar el turno en la embajada, de los cuales US$ 300 se pagan por adelantado y no son reembolsables. Ante la consulta de El Observador, dijo que estiman que la demora para conseguir la cita son ocho meses. Ese costo es aparte de la tasa consular de $ 12.197 una vez que la carpeta es estudiada en la embajada. 

Esta gestoría ofrecía hasta el año pasado el servicio "100% garantizado", resuelto en 120 días y a un costo de US$ 300. Pasados los 120 días, prometía que la conseguiría al mes siguiente. Sin embargo, un postulante contactado por El Observador sigue esperando la cita en la embajada un año después. Pidió que se le reembolsara el dinero pero la empresa se negó bajo el argumento de que se habían destinado recursos a intentar conseguir la cita pese a que la embajada no la estaba ofreciendo. 

Gestoría Manu era otra de las empresas que ofrecía el servicio de sacar el turno –así lo muestra su sitio web–, pero, ante la consulta de El Observador, dijeron que dejaron de ofrecerlo ante la imprevisibilidad de lo que puede demorar.

Patria Italiana promete turno en la embajada en menos de seis meses. "Garantizamos su turno muy rápidamente", dice su sitio web. Si bien no especifica costos, asegura que el servicio se paga una vez que el postulante consigue la cita.

Varios gestores consultados por El Observador están descreídos de que la embajada esté abriendo citas todas las semanas. Prueban y prueban y no consiguen.

El problema es que si la embajada se da cuenta de que el que quiere sacar turno es un gestor y no un postulante, el turno no lo conseguirán nunca.   

“Estamos luchando contra ellos, porque claramente le quitan oportunidades a las personas. Claro que ellos conocen bien el programa, tienen computadoras rápidas, a veces actúan con bots. Estamos luchando para que no lo hagan. Le piden a la gente US$ 500 para hacer el trámite, pero le quitan posibilidad a personas que capaz que no tienen esos US$ 500”, dijo Crognone a El Observador

La embajada usa un sistema de reservas global del Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, que está preparado para detectar bots. Cuando el sistema detecta a un robot y no a una persona intentando sacar hora, inmediatamente se lo impide. Si la embajada se da cuenta de que el que está detrás es un gestor, posiblemente le bloquee la posibilidad de pedir cita.

“Claramente no lo recomendamos”, enfatizó la directora de Asuntos Consulares en Uruguay. 

En cambio, la embajada sugiere juntar la documentación y pedir ayuda en alguno de los tres patronatos italianos que hay en Uruguay, que dan asistencia en temas vinculados con ciudadanías: Inas, Patronato Inca-Cgil y patronato Acli. De esa manera, el postulante se asegura de que la carpeta está completa y no será rebotado una vez que consigue la cita en el consulado.  

Juicios por ciudadanía en Italia

Realizar un juicio en Italia es otra de las formas que tienen los postulantes de acceder a la ciudadanía de ese país. No necesitan viajar, pero sí completar toda la documentación que acredite ser descendientes de italianos. Además, hay que tener un abogado que inicie el trámite en Italia. Este proceso lleva más de un año y el último paso se da en Uruguay.

A la embajada llegan cientos de sentencias que incluyen familias enteras en cada una, que implica también un desborde de trabajo en Uruguay. "En los meses pasados me llegaron 300 sentencias, algunas tenían 50 personas cada una (para finalizar el trámite de ciudadanía). No te puedo decir si el año que viene van a llegar 500 con 80 personas cada uno. Es mucho trabajo", dijo Crugnola. 

Temas:

Ciudadanía italiana uruguayos a italia Embajada de Italia gestores Member

Seguí leyendo

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos