Probablemente empujado por el asco al tabaco, que alguna vez fumó con placer y a escondidas, y por la necesidad de recaudar algo más de dinero ahora que la economía se desacelera, el presidente Tabaré Vázquez decidió convertir en humo, o en menos humo, su promesa electoral de no aumentar la carga impositiva sobre los uruguayos.
Vázquez convirtió en humo una de sus promesas electorales
El presidente subió el impuesto a los cigarrillos empujado por su obsesión contra el tabaco