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1 de diciembre 2014 - 20:46hs

El primer anuncio de gobierno de Tabaré Vázquez como presidente electo deberá sortear más de un obstáculo para concretarse. Los antecedentes recientes tampoco ayudan. La convocatoria a un acuerdo nacional para acordar medidas concretas en distitas áreas implicará negociaciones políticas con la oposición pero el margen de maniobra de Vázquez será acotado, ya que estará atado al programa del Frente Amplio (FA), un documento que dista de los planteos opositores y gremiales sobre áreas clave de la gestión como la educación o la seguridad.

Durante la campaña quedaron de manifiesto las diferencias importantes en esos temas, y en otros como el impositivo. Para Vázquez es todo un desafío poder acordar con la oposición, cosa que no pudo lograr en su primera administración.

El mandatario electo llamó el domingo a realizar un diálogo nacional para acordar con la oposición, el empresariado y actores sociales. Desde la interna oficialista, en cambio, le exigirán que siga el programa del FA, hecho con el que también se comprometió Vázquez en ese primer discurso como próximo presidente. Dijo que durante su administración seguirá cada punto y coma del texto surgido del congreso del FA.

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“Pensar que el programa no se aplicaría con una legitimidad tan importante como la refrendada por la ciudadanía no es posible”, dijo ayer la presidenta del FA, Mónica Xavier, a radio El Espectador.

El oficialismo tendrá mayoría parlamentaria y eso probablemente generará roces constantes con la oposición en la discusión parlamentaria, como ya ocurrió en dos períodos.

Para empezar a recorrer ese camino de acercamiento, después de una campaña en que desde el FA cuestionaron, un día sí y otro también, al blanco Luis Lacalle Pou, Vázquez ya dio las primeras señales. El presidente electo dijo ayer en la puerta de su trabajo, la Asociación Española, que se reunirá con los líderes de la oposición para comenzar a tender puentes.

“Me felicitó y quedamos en reunirnos para volver a conversar, pero en este caso personalmente, en los próximos días”, dijo Vázquez sobre su conversación del domingo de noche con Lacalle Pou. También aseguró que además se reunirá con otros dirigentes opositores.

La construcción de acuerdos con la oposición representa un desafío para Vázquez. En su anterior administración, la oposición no tuvo representación en empresas públicas o entes tras una fallida negociación por la integración del Banco República y los puentes quedaron rotos. Además, en la Presidencia de José Mujica fracasó en dos oportunidades un pacto educativo y la oposición se fue a las cuchillas por el acuerdo multipartidario sobre seguridad (ver página 3).

En la campaña que terminó el domingo, Vázquez afirmó que ofrecerá cargos ejecutivos a la oposición, tanto en entes como en ministerios. Además, buscará a través de Raúl Sendic recomponer el diálogo en el Parlamento. Aunque el oficialismo tiene mayorías parlamentarias, el vicepresidente electo mostró antes de las internas tener buena relación con Lacalle Pou y el colorado Pedro Bordaberry.

Vázquez también apunta a acuerdos que incluyan a empresarios y sindicatos. La principal reivindicación del PIT-CNT para el período es reducir la jornada laboral a seis horas. La iniciativa tiene el rechazo de las cámaras empresariales y genera dudas en el partido de gobierno, por lo que el acuerdo tendrá dificultades. En tanto, los empresarios continúan molestos por la aprobación de la ley de responsabilidad penal para los empleadores. Y más allá de esos frentes, Vázquez también deberá atender los intereses sectoriales en la interna frenteamplista, donde prevalecerá el MPP y el astorismo tendrá menos peso que en el período de Mujica.

Heridas de campaña
La seguridad y la educación son los dos temas de mayor preocupación para la ciudadanía, según los sondeos de opinión pública. Ambos asuntos dominaron los cruces entre oficialismo y oposición durante la campaña.

En esos temas, el FA, los blancos y los colorados marcaron puntos de partida opuestos y expusieron que, para pretender llegar a acuerdos, cada corriente deberá ceder en más de un punto.

Las críticas a la gestión del ministro del Interior, Eduardo Bonomi, fue uno de los caballos de batalla de la oposición durante la carrera electoral. Sin embargo, Vázquez no solo ratificó las políticas de seguridad, sino que anunció su intención de que el dirigente continúe en el cargo. Mientras la actual administración buscó reordenar la organización de la Policía a través de cuatro zonas, Lacalle Pou basó su modelo en el esquema tradicional con énfasis en las comisarías y sus respectivos comisarios.

En educación, Vázquez dijo que impulsará una reforma en el ADN del sistema educativo. En esa área, Lacalle Pou propuso un sistema curricular dividido en tres anillos, que el FA rechaza. El oficialismo apunta a conformar un marco curricular común para los alumnos de entre tres y 14 años que busque formar ciudadanía, capacidad crítica, experiencia y carácter, según dijo en setiembre el asesor de Vázquez en educación, Fernando Filgueira, durante el ciclo de entrevistas a presidenciables organizado por el programa En Perspectiva de radio El Espectador y la consultora Deloitte. El experto afirmó que la izquierda está de acuerdo en “cambiar”, pero opinó que “el modelo de anillos fortalece el sistema de asignaturas”. En esa área el FA también deberá lidiar con el frente sindical, que en la era Mujica trancó distintos programas impulsados por el sistema político.

Otro tema en el que los actores políticos parten de puntos divergentes es el impositivo. Desde la oposición critican el manejo fiscal de la izquierda y argumentan que los planes proyectados no tienen sustento económico.

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