Aunque comenzó con la intención de dar señales de ser ejecutivo y así contrastar con su antecesor, José Mujica, los primeros 100 días de gobierno le trajeron al presidente Tabaré Vázquez varios dolores de cabeza. Peleas y reproches entre jerarcas, críticas y quejas de sectores del Frente Amplio (FA) y organizaciones sociales, desacreditación de sus promesas de campaña por parte de sus ministros y errores en la redacción de proyectos de ley marcaron el inicio de la actual administración.
El ritmo difirió además del que Vázquez había imprimido en el arranque de su anterior mandato (2005-2010). En ese entonces implementó en menos de dos meses el Plan de Emergencia, instaló los Consejos de Salarios, inició las excavaciones en predios militares en busca de
desaparecidos, planificó medidas antitabaco y el aumento del salario mínimo nacional.
Es cierto que la llegada del FA por primera vez al gobierno en 2005 traía consigo un aire refundacional. Sin embargo, fue Vázquez quien ahora puso el listón alto durante la campaña a través de propuestas como el Sistema Nacional de Cuidados, reducir las rapiñas y hurtos en 30% al final del período, y la meta de que en 2020 todos los jóvenes de hasta 17 años estén en el sistema educativo, promesa desacreditada por la ministra de Educación, María Julia Muñoz, el 13 de marzo.
En los primeros tres meses de su segundo mandato solo fueron aprobados dos de los nueve textos remitidos al Parlamento el 5 de marzo, en lo que en un principio fue una jugada de Vázquez para buscar darle un ritmo ejecutivo a su gestión.
El presidente está molesto por la lentitud del trámite parlamentario y se lo hizo saber al vicepresidente, Raúl Sendic, quien le respondió que textos y venias fueron enviados con errores.
El Ejecutivo envió con algunas fallas un proyecto de ley para institucionalizar el Sistema Nacional de Cuidados y otro para gravar con el Impuesto de Primaria a los terratenientes.
Ambas iniciativas, votadas en noviembre de 2013 por el FA y que fueron pilares de la campaña de Vázquez, debieron ser modificadas.
Peleas y disputas
El malestar del presidente por el escaso avance parlamentario se sumó a una seguidilla de disputas entre jerarcas de la primera línea de gobierno que tuvieron lugar en las últimas semanas. La sucesión de episodios sumó tensión a la actualidad del Poder Ejecutivo.
El semanario Búsqueda informó el jueves acerca de una discusión entre el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, y el director de Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía y Finanzas, Andrés Masoller, por la participación en el Consejo Superior de Salarios. Esta llegó al punto tal que Murro señaló que las diferencias con Masoller debían resolverse en la calle. En ese momento el ministro de Economía,
Danilo Astori, puso fin a la reunión. Búsqueda también informó que Murro tuvo otro enfrentamiento con el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Álvaro García, acerca de qué proyecto presentarían a los legisladores para instrumentar los cambios al Fondo para el Desarrollo (Fondes).
Además, Vázquez enfrentó cuestionamientos del PIT-CNT y sectores del Frente Amplio por pretender implementar cambios al Fondes y también por su posición ante el acuerdo global sobre servicios (conocido como TISA por sus siglas en inglés). La discusión por el Fondes le valió al presidente la necesidad de negociar y cambiar otro de los proyectos remitidos el 5 de marzo.
A favor
Pese a la resistencia sobre el TISA, el área en que Vázquez mostró más avances hasta ahora fue la de política exterior. En una reunión con la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, acordó buscar cerrar este año un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea con o sin
Argentina. Además se desmarcó del gobierno venezolano de Nicolás Maduro, lo que le trajo cuestionamientos oficialistas pero, al mismo tiempo, se ganó aplausos opositores.
En materia legal fueron aprobadas las modificaciones al Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, por las que, según el ministro Astori, 133 mil trabajadores tendrán una reducción del tributo y 65 mil dejarán de pagarlo. Tras solucionar los errores, el Parlamento se apresta a sancionar el Impuesto de Primaria para los terratenientes y también promovió acuerdos entre empresarios y políticos para impulsar medidas de lucha contra el alcoholismo.
La calificadora de riesgo Standard & Poor's (S&P) subió la calificación de deuda soberana de Uruguay a BBB desde BBB- (segundo escalón dentro del grado inversor) y dejó su perspectiva estable.
El nuevo escenario
Mientras en el FA gana espacio la idea de que jerarcas de gobierno buscan posicionarse para 2019, en lo que va del mandato Vázquez ya tuvo que llamar la atención a su gabinete en dos sesiones del Consejo de Ministros por los cruces entre jerarcas o por el tono confrontativo de sus salidas públicas.
Tras los cruces, el vazquismo entiende que es tiempo de realinear el gobierno, armar el Presupuesto y meterse de lleno en la gestión.