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Venezuela: es el momento de los militares

Cualquiera que haya sido la secuencia real de los eventos del 30 de abril, Maduro está indudablemente más debilitado

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16 de mayo de 2019 a las 05:01

Por Ricardo Aceves*

El pasado 30 de abril, la marcha por la Operación Libertad, encabezada por Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, tuvo como finalidad alentar a las cúpulas altas del ejército a cambiar su lealtad por el autoproclamado presidente interino de Venezuela.

Guaidó ya lo había intentado en febrero en Cúcuta, en la frontera con Colombia, forzando la entrada de ayuda humanitaria. Pero en esta ocasión, y de manera más desafiante, se dirigió a la base militar de La Carlota en el centro de Caracas, flanqueado por una docena de militares rebeldes y por el reconocido líder de la oposición y su mentor, Leopoldo López, quien había estado bajo arresto domiciliario.

El resultado del enfrentamiento fueron cinco personas muertas, múltiples heridos y deserciones de algunos elementos de la Guardia Nacional, notablemente, el jefe de la Agencia de Inteligencia Nacional. Parecía el desenlace final de un régimen que se desquebraja lentamente ante los ojos del mundo, pero al final el plan fracasó. La mayoría de oficiales superiores cerraron filas con Maduro, quien pudo mantener el control. No obstante, un resultado seguro de esta trama ha sido el debilitamiento de ambos protagonistas, Guaidó y Maduro, pero peor aún de un país que ya se encuentra en una situación muy precaria.

Maduro se ha declarado vencedor en esta batalla, pero estos últimos acontecimientos han expuesto indudablemente su debilidad, pues es conocido—aunque no reconocido—que tres figuras principales del régimen (el ministro de defensa, Vladimir Padrino, el presidente del tribunal supremo, Maikel Moreno y el director de contrainteligencia militar, Iván Hernández Dala) se encuentran en conversaciones con la oposición, así como con Washington, con vistas a buscar la salida negociada de Maduro. Algunas otras fuentes agregan al ministro del interior, Néstor Luis Reverol, entre los posibles desertores.

De acuerdo con fuentes de la oposición, el plan era que la Corte Suprema de Justicia declarara a la Asamblea Nacional como una institución legítima de poder, dando así al ejército justificación legal para el abandono total a Maduro. De hecho, un elemento esencial sobre la seriedad del plan fue la liberación de Leopoldo López por el jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia, Christopher Figuera.

¿Y qué fue lo que salió mal? Se especula que las figuras clave del régimen antes mencionadas mantenían contacto con la oposición y estaban de acuerdo con su plan de acción. Sin embargo, también actuaban como informantes para Maduro. Esta es la línea que finalmente están defendiendo los supuestos señalados de ser infiltrados después del fallido levantamiento. En particular Vladimir Padrino, quien ha asegurado públicamente que la oposición intentó “comprarlo”. Padrino López, Moreno y Hernández Dala han sido señalados por E.E.U.U. de haber aceptado y participado en el plan, aunque éstos lo nieguen rotundamente. También existen registros en Twitter de algunos diplomáticos en Caracas quienes aseguraban que, de los supuestamente involucrados en la conspiración, Padrino López era el agente doble más probable.

También hay otras teorías, como que la oposición jugó muy mal sus cartas, pues al escuchar rumores que la trama había sido descubierta, sus líderes se lanzaron a las calles antes de lo planeado, lo que asustó a los conspiradores cercanos al régimen y, por lo tanto, condenó el plan.

Cualquiera que haya sido la secuencia real de los eventos del 30 abril, Maduro está indudablemente más debilitado. La deserción del jefe del Sebin, Christopher Figuera—quien se cree que ya abandonó el país—ha sido la más significativa hasta el día de hoy. De ahí que Maduro ahora esté intentando reforzar el apoyo de entre los militares, pues la duda sobre la lealtad de otros a Maduro persiste, incluso del mismo ministro de defensa. Freddy Bernal, un leal al régimen quien supervisa la distribución de alimentos del gobierno, ya advirtió que este primer intento de rebelión ha sido sólo un ensayo que podría repetirse en cualquier momento.

Y ¿ha sido positivo el levantamiento para la oposición? Tampoco. Al haber prometido que el final del régimen de Nicolás Maduro era inminente, Juan Guaidó ha perdido credibilidad entre miembros de la oposición en particular y el público en general. También hay signos de fatiga y desaliento entre la oposición. Ejemplo de ello fue una protesta el 5 mayo afuera de las bases militares que atrajo poca asistencia. Las divisiones dentro de la oposición también son evidentes. En un extremo, algunos miembros piden a Guaidó que solicite la asistencia militar de Estados Unidos, mientras que en otro extremo presionan para lograr un acuerdo negociado. Las divisiones han aumentado también con la decisión del Grupo de Lima de invitar a Cuba para actuar como intermediario, así como por la liberación de Leopoldo López, quien además de ser una figura carismática y controvertida en la oposición, también tiene enemigos dentro de ella.

Es muy poco probable que veamos a Juan Guaidó encarcelado, a pesar de las constantes amenazas del gobierno. Quienes son leales al régimen parecen haber llegado a la conclusión de que Guaidó es más inofensivo de lo que aparenta y que una detención del mismo corre el riesgo de crear un “mártir” entre la población y de provocar una reacción en Estados Unidos.

La situación es muy delicada y la profundización en las grietas dentro del régimen refuerza mi visión de que Nicolás Maduro abandonará el cargo en la segunda mitad de este año o a comienzos del 2020. A pesar de que existen numerosos riesgos en esta previsión, es importante señalar que históricamente numerosos levantamientos fallidos han antecedido a los exitosos.

Ahora, es el momento de los militares para interpretar lo que está sucediendo y lo que están dispuestos a hacer en respuesta. Posiblemente en un futuro no muy lejano veremos a Venezuela avanzar hacia un escenario en el que los militares tomen el control total, sin Maduro, pero no necesariamente en línea con los términos y la agenda de Guaidó para la transición. Lo que se vendrá serán tiempos muy inciertos para una Venezuela ya muy convaleciente.

*Ricardo Aceves es un economista mexicano radicado en España. Es especialista en temas macroeconómicos de América Latina actualmente trabaja como especialista de riesgos en la agencia calificadora italiana CRIF Ratings. Anteriormente fue economista senior para América Latina en la consultora FocusEconomics.

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