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Victoria Damiani: "Mi cabeza no para"

Empezó vendiendo artesanías puerta a puerta, y hoy cuenta con tres locales de su marca de ropa y zapatos

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12 de julio de 2018 a las 05:00

Fabiana Culshaw
Especial para El Observador

Inspiración no le falta. Proviene de una familia de artistas. Su tío abuelo fue el pintor Jorge Damiani. Algunos de sus tíos también se dedicaron a la pintura; uno fue escultor; otro se dedicó a la restauración de muebles. Su bisabuelo cantaba ópera.

"Mi familia Damiani es muy artística y también emprendedora. Eso lo fui viendo de niña y aprendiendo. A mí siempre me encantó el diseño, la moda, y no me detuve hasta tener mi negocio", comentó a Café y Negocios Victoria Damiani, fundadora de la marca V Damiani.

Comenzó a trabajar tempranamente por inquietud personal (como recepcionista en un hotel, en boutiques de ropa, en una casa de decoración) hasta que, con 22 años y un monto inicial de $10.000, se decidió a comprar piedras para diseñar collares.

"Vendía todas mis artesanías en ferias y casa por casa. Ese dinero se fue multiplicando y entonces amplié mis diseños a la ropa. Mi madre siempre tuvo un look impecable, hacía pequeños arreglos en su placard para renovarlo y lucía elegante. Eso también me inspiró", agregó.

Su vocación fue creciendo entre telas, cueros, piezas únicas, visitas a talleres y charlas con modistas.
Aprendió mucho de ellas y también en forma autodidacta. Un curso de corte y confección en la UTU le evitó algunos errores propios de los primeros pasos.

En 2009, con ayuda de su novio (actual esposo) y unos muebles restaurados que le ofreció un tío, se instaló en su primer local, ubicado de la Galería Roma de Carrasco. Dos años después, su hermana Florencia se sumó al negocio.

Actualmente V Damiani cuenta con tres locales: en Carrasco (no el original, sino uno más grande), otro en Punta Carretas y, el más reciente, cerca del World Trade Center.

¿Qué tanto ha evolucionado su marca en estos nueve años?
La verdad que mucho. Comenzamos como una marca para jóvenes y con talle único, y hoy en día abarcamos señoras y distintos talles. En nuestros inicios, estaba enfocada en ropa de fiesta y ahora tenemos ropa del día y de la noche, con distintos tejidos, además de jeans y zapatos. Crecimos en cantidad y variedad de productos.

También tuvimos distintas fases en cuanto a la fabricación. Hubo una época, por ejemplo cuando el estilo hindú estaba marcando muy fuerte, en la que recurrimos a un fabricante en la India.
Pero actualmente casi todas nuestras prendas son confeccionadas en talleres en Uruguay, y algunas en Brasil, en lo que a zapatos se refiere.

¿Cómo definiría su marca?
Es clásica, pero "jugada" en los detalles, con un look canchero. Siempre buscamos lo que favorece a la mujer. Los buenos cortes y costuras son fundamentales.

¿Cómo le surgen las ideas?
A veces me desvelo y tomo una libretita donde anoto ideas. También veo ropa y modelos en las redes sociales, observo mis propios placares.
La ropa vintage me gusta mucho y me inspiro en esos cortes.
Mi cabeza no para. El otro día fui unos días al campo con mi familia y, al regresar, concreté varias ideas. Necesito mi espacio de tranquilidad y luego sí soy muy activa en la realización.

¿Cómo elije las telas y cómo trabaja los diseños?
Las telas las compro directamente y muchas en exclusividad. Me gustan las telas lisas y le aplicamos arte. Por ejemplo, el año pasado convocamos a un artista que hizo siluetas de mujeres en los linos; el año anterior trabajamos con una chica para una colección e intervino unas túnicas con pintura. A veces colocamos algún herraje importante o algún bretel de cuero. Ofrecemos prendas simples, pero con detalles interesantes, un valor adicional artístico.

¿Cómo es trabajar en una empresa con impronta familiar?
Trabajar con integrantes de mi familia es alucinante. Mi esposo es mi gran apoyo, compartimos muchas ideas. Es un esposo y padre muy presente. En el negocio me ayuda con la administración y la logística. Vamos para el mismo lado.

Con mi hermana Florencia nos respetamos muchísimo. Ella se encarga del local de Carrasco, capacita al personal, está en la parte de marketing y también conmigo en los diseños. Ambos son mi mano derecha.
¿Cómo ve el negocio y el mercado de la moda en Uruguay?
Me gusta mucho este mercado en cuanto a moda y diseño; cada vez crece más. El hecho de que haya más diseñadores y marcas en el país beneficia a la industria. Cada día me sorprendo de la creatividad que tenemos. Eso sí, me gustaría que hubiera más consumidores, porque es un mercado pequeño.

¿Qué consejos le daría a otros diseñadores y emprendedores?
Que tengan seguridad en sí mismos, que no se guíen por los miedos, que sean positivos. Si piensan que algo va a funcionar, hay que hacerlo. Deben tener en cuenta que a uno le va bien en los negocios cuando quiere lo mejor para otros, cuando predomina una visión de generosidad, querer que la clienta se vaya bien vestida, no solo venderle sino aconsejarla. Y hacerlo no como estrategia, sino que salga naturalmente. Siempre les digo a mis encargadas de local que no vendan una prenda que le queda mal a la clienta, porque cada una de ellas es imagen de la marca en los eventos o lugares donde las ven.

¿Cuáles son sus próximos planes?
Arrancaremos con el e-commerce, porque queremos desarrollar más las ventas online y los clientes en el exterior.
Ya compramos la plataforma y la activaremos hacia fin de año. De esa forma, llegaremos a otros mercados.




















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